AFP. 22 agosto
Marzuki Darusman, jefe del grupo independiente que investigó la situación de los rohinyás en Birmania, mostró el informe el martes 18 de setiembre del 2018 en Ginebra, Suiza. Foto: AP.
Marzuki Darusman, jefe del grupo independiente que investigó la situación de los rohinyás en Birmania, mostró el informe el martes 18 de setiembre del 2018 en Ginebra, Suiza. Foto: AP.

Naciones Unidas. La violencia sexual contra los rohinyás en Birmania “debe terminar”, sentenció el jueves un informe de la misión internacional de investigación de la ONU en el país, que juzgó las condiciones para el regreso de los exiliados de Bangladés como “no favorables”.

En el marco de la represión de la minoría rohinyá desde el 2017, “los soldados emplearon rutinaria y sistemáticamente la violación, la violación en grupo y otros actos sexuales violentos y forzados contra mujeres, niñas, niños, hombres y personas transgénero violando flagrantemente los derechos humanos internacionales”, denunció el informe.

En la presentación del informe en Nueva York, Radhika Coomaraswamy, miembro de la misión de la ONU, manifestó que “hay que romper el silencio” sobre estas prácticas persistentes. Sobre el retorno de los refugiados rohinyás exiliados en Bangladés, que estaba previsto que comenzara este jueves, calificó las condiciones como “no favorables” para una repatriación segura y digna.

"La gente no volverá a sus aldeas", agregó, y cuestionó la naturaleza voluntaria del retorno.

Para este nuevo informe, la misión de la ONU dijo haber entrevistado a cientos de supervivientes y testigos de abusos sexuales. El material recopilado puede ser utilizado para procedimientos judiciales nacionales o internacionales. El documento se presentará en su versión final el 16 de septiembre al Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

En un comunicado el jueves, Amnistía Internacional destacó que los derechos de los rohinyás siguen siendo violados en ambos lados de la frontera entre Birmania y Bangladés.

"En Birmania, cientos de miles de rohinyás viven en un sistema de apartheid, confinados en campos superpoblados y dentro de 'cárceles' pueblo en los que se les niega la libertad de circulación y donde el acceso a las escuelas y centros sanitarios es muy limitado", aseguró la organización.

A principios de agosto, un informe anterior de la misión de investigación de la ONU pidió sanciones contra el Ejército de Birmania y reclamó a la comunidad internacional que cortara los lazos con compañías vinculadas a las fuerzas armadas birmanas.