
La intensa ola de calor que afecta al sur de Europa continúa favoreciendo la propagación de incendios forestales en varios países.
Portugal, España y Francia mantienen cientos de bomberos, aeronaves y otros recursos desplegados para contener las llamas, que ya han consumido más de 16.000 hectáreas de vegetación y mantienen bajo vigilancia amplias zonas por las altas temperaturas y el riesgo de nuevos focos.
En el caso de Portugal, los bomberos han logrado controlar alrededor del 80% del perímetro de un incendio forestal que ha arrasado en tres días al menos 13.000 hectáreas de vegetación en el norte del país, informó la protección civil este domingo.
“La situación evoluciona favorablemente”, declaró a la AFP José Costa, oficial de servicio en el mando de la Autoridad Nacional de Protección Civil.
“Se trata de un perímetro muy importante, porque el fuego ha recorrido 35 kilómetros entre su punto de inicio y su ubicación actual, y todavía hay algunos puntos calientes, pero la mayoría están controlados”, precisó.
Respaldados por más de 400 vehículos, dos aviones cisterna y cuatro helicópteros, unos 1.200 bomberos intentaban apagar el incendio declarado en la madrugada del jueves en el municipio de Vouzela, en el distrito de Viseu.
Portugal activó el viernes el Mecanismo Europeo de Protección Civil para obtener refuerzos adicionales.
Además, España envió un contingente militar de un centenar de efectivos y un avión tipo Canadair, mientras que Italia aportó otros dos aviones cisterna para colaborar en las labores de extinción.
Golpeado por una intensa ola de calor desde el miércoles, Portugal ha sufrido en los últimos días sus primeros grandes incendios forestales del verano, que han dejado al menos nueve heridos, entre ellos dos civiles en estado grave.
Este domingo, seis regiones del centro y del sur del país permanecían en alerta roja por temperaturas superiores a los 40 °C.
España mantiene estabilizado incendio cerca de la Costa Brava
El incendio cerca de la turística Costa Brava catalana, en el noreste de España, continúa “estabilizado”, aunque los bomberos prevén una jornada compleja debido a las altas temperaturas.
Las llamas han reducido a cenizas unas 2.200 hectáreas y presentan un perímetro muy discontinuo, con zonas de vegetación que aún no han ardido y que obligan a revisar constantemente el terreno para evitar reactivaciones.
Los esfuerzos se concentran en un tramo de unos 10 kilómetros junto al macizo de las Gavarras.
Si la evolución continúa siendo favorable, las autoridades podrían levantar los confinamientos, permitir el regreso de las personas evacuadas y reabrir la mayoría de las carreteras afectadas.
El incendio comenzó el viernes cerca de La Bisbal del Ampurdán y, según las autoridades, probablemente fue provocado por una negligencia. El sábado por la noche, el presidente de Cataluña, Salvador Illa, confirmó la detención de una persona relacionada con el caso.
Francia enfrenta un nuevo incendio en los Pirineos
Francia, por su parte, combate un nuevo incendio declarado la noche del sábado en los Pirineos Orientales, cerca de la frontera con España, que ya ha consumido cerca de 1.000 hectáreas.
Más de 580 bomberos trabajan en la emergencia, apoyados por aviones Canadair, mientras las autoridades informaron que el fuego ya no avanza libremente y ha disminuido su intensidad.
El incendio se originó en una zona de difícil acceso en Trévillach, en un contexto de alerta naranja por ola de calor.
Las autoridades prevén temperaturas de hasta 38 °C, baja humedad y rachas de viento de hasta 50 kilómetros por hora, condiciones que mantienen elevado el riesgo de propagación de las llamas. Por el momento no se han ordenado evacuaciones, aunque ya se habilitaron alojamientos de emergencia en algunos municipios.
