
Las nuevas guías de alimentación impulsadas por la Administración Trump cambiaron el enfoque tradicional de la nutrición en Estados Unidos. La actualización de la pirámide invertida de alimentos colocó a la carne roja y los lácteos en un lugar prioritario. Esta decisión generó reacciones inmediatas entre especialistas en salud y nutrición.
El anuncio fue realizado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS). Su secretario, Robert F. Kennedy Jr., explicó que las directrices buscan que los estadounidenses vuelvan a ser saludables mediante un mayor consumo de ‘alimentos reales’.
En la estructura presentada, la base más amplia de la pirámide incluye carnes, lácteos, frutas y verduras. En la parte inferior quedaron los cereales integrales. El cambio marcó una diferencia clara frente a recomendaciones previas.
La propuesta se enmarca en lo que se denomina la Nueva Pirámide, un modelo que no plantea una dieta estricta. El enfoque funciona como un marco flexible. La guía respalda tradiciones culturales y preferencias personales. También refuerza un objetivo central: consumir alimentos reales la mayor parte del tiempo.
Según la explicación oficial, la Nueva Pirámide prioriza alimentos ricos en nutrientes. La intención es reducir la dependencia de productos altamente procesados. El modelo se apoya en la ciencia nutricional moderna para promover la salud diaria.
Tras el anuncio, varios especialistas manifestaron su respaldo. El neurocientífico Andrew Huberman, de la Universidad de Stanford, valoró positivamente la decisión de la administración.
Señaló que el esquema resulta adecuado si se controla la ingesta calórica y se mantiene actividad física regular. También indicó la importancia de incluir más frutas y verduras.
Otro apoyo provino de David Kessler, excomisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). Consideró que la actualización incentiva el consumo de alimentos integrales y disminuye la ingesta de carbohidratos altamente procesados.
Las críticas no tardaron en aparecer. Neal Barnard, presidente del Comité de Médicos por una Medicina Responsable, afirmó que las pautas reflejan una fuerte influencia de la industria alimentaria.
A esta posición se sumó Christopher Gardner, experto en nutrición de la Universidad de Stanford. El especialista cuestionó la necesidad de ubicar las carnes rojas y las grasas en la parte superior de la pirámide alimentaria.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
