
Nueva Delhi, India. Estados Unidos rechazó este viernes cualquier forma de gobernanza mundial de la inteligencia artificial (IA), en la antesala de la declaración final de la Cumbre sobre el Impacto de la IA, celebrada en Nueva Delhi y dedicada a definir una visión común para gestionar esta tecnología disruptiva.
“Como la Administración Trump ha dicho ya en muchas ocasiones: rechazamos totalmente la gobernanza global de la IA”, afirmó el asesor tecnológico de la Casa Blanca, Michael Kratsios, durante su intervención en el foro internacional.
Las declaraciones contrastaron con el mensaje emitido horas antes por el secretario general de la Naciones Unidas, António Guterres, quien confirmó la creación de una comisión científica destinada a “convertir el control humano en una realidad técnica” para la inteligencia artificial.
El auge de la IA generativa ha disparado los beneficios de las grandes empresas tecnológicas, pero también ha intensificado los temores sobre su impacto en la sociedad, el empleo e incluso el medioambiente.
“Nos estamos adentrando en lo desconocido”, advirtió Guterres. “El mensaje es simple: menos exageración, menos miedo; más hechos y evidencia”.
El jefe de la ONU defendió que una gobernanza basada en la ciencia no frena el progreso, sino que puede hacerlo “más seguro, más justo y más ampliamente compartido”.
En contraste, Kratsios sostuvo que la IA tiene el potencial de “promover el crecimiento humano y generar una prosperidad sin precedentes”, y criticó lo que calificó como “obsesiones ideológicas” centradas en riesgos como el clima o la equidad, que —según dijo— derivan en burocracia y centralización.
La Asamblea General de la ONU designó recientemente a 40 expertos para integrar el Panel Científico Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial, un órgano consultivo que busca replicar, en este ámbito, el modelo del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), mediante evaluaciones periódicas de impacto y propuestas de respuesta.
Riesgo de “matar” la industria
La cumbre de Nueva Delhi es la cuarta reunión mundial anual centrada en la política de IA.
La próxima se celebrará en Ginebra en la primera mitad de 2027, anunció el presidente suizo. Sin embargo, el contenido de la declaración final seguía siendo incierto, luego de que las ediciones previas concluyeran con comunicados considerados vagos.
Durante la cumbre de París del año pasado, el vicepresidente estadounidense JD Vance advirtió que una regulación excesiva podría “matar un sector transformador justo cuando está despegando”.
Washington mantiene una postura reacia a regular el acceso y los contenidos de las plataformas digitales, argumentando la defensa de la libertad de expresión.
La cita de Delhi fue además la primera cumbre global de IA celebrada en un país en desarrollo. India aprovechó el foro para impulsar sus ambiciones tecnológicas y atraer inversiones que podrían superar los $200.000 millones en los próximos dos años, en competencia directa con Estados Unidos y China.
El director de OpenAI, Sam Altman, pidió la adopción urgente de una regulación sobre el uso de la IA.
“La democratización de la IA es la mejor manera de garantizar que la humanidad prospere”, afirmó, aunque reconoció la necesidad de medidas de seguridad inmediatas.
Por su parte, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, alertó que, sin una acción colectiva, la inteligencia artificial podría agravar desigualdades históricas.
“Cuando unos pocos controlan los algoritmos, no estamos hablando de innovación, sino de dominación”, sostuvo.
Pese a la amplitud de los debates —que incluyeron la protección de menores, la pérdida de empleos y el acceso equitativo a la tecnología—, la falta de consensos claros entre las grandes potencias amenaza con diluir nuevamente los compromisos concretos en torno al futuro de la inteligencia artificial.
