
Estados Unidos no planea atacar la infraestructura energética iraní como parte de la ofensiva que lleva a cabo junto a Israel contra la república islámica, declaró este domingo 8 de marzo el secretario de Energía, Chris Wright.
En declaraciones a CNN, también afirmó que el conflicto y las consiguientes interrupciones en el flujo de petróleo y gas durarían, “en el peor de los casos, solo unas pocas semanas, no meses”.
Cuatro depósitos de petróleo y una planta logística fueron atacados por Israel el sábado en Teherán y sus alrededores, provocando importantes incendios.
Este fue el primer ataque reportado contra infraestructura iraní desde el inicio de la guerra.
“Fueron ataques israelíes dirigidos contra depósitos de combustible”, explicó Wright en CNN, afirmando que “Estados Unidos no está atacando ninguna infraestructura energética” en Irán.
“No hay planes de atacar la industria petrolera iraní, su industria del gas natural ni ningún elemento de su industria energética”, dijo el funcionario.
El conflicto en Oriente Medio ha paralizado prácticamente el transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz, la puerta de entrada habitual del 20% de la producción mundial de petróleo.
Los mercados energéticos reaccionaron con fuerza a estos acontecimientos y los precios del petróleo se dispararon.
El crudo West Texas Intermediate (WTI), el petróleo de referencia en Estados Unidos, subió un 12% solo el viernes y un 36% durante la semana.
Los precios “no deberían subir mucho más, porque el mundo está muy bien abastecido de petróleo”, predijo Wright en CBS. “No hay escasez de energía en el hemisferio occidental”.
Según la aseguradora estadounidense de automóviles AAA, el precio promedio de la gasolina en el surtidor subió casi un 16% en una semana en Estados Unidos, y los del diésel treparon un 22%.
De acuerdo al sitio web GasBuddy, el diésel no había estado tan caro desde febrero de 2023.
Los precios en el surtidor son un tema muy sensible para los votantes estadounidenses, en un país donde el automóvil juega un papel importante, y podrían convertirse en un tema político a medida que se acercan las elecciones intermedias de noviembre.
“Reacción emocional”
“Lo que se está viendo es una reacción emocional y temores de que esta guerra dure mucho tiempo”, analizó el secretario de Energía. “Esta no es una guerra a largo plazo”, reiteró.
Estados Unidos colabora actualmente con armadores que desean retirar sus petroleros del Golfo Pérsico, sostuvo Wright.
“En un primer tiempo”, añadió, “estos buques probablemente estarán bajo protección militar estadounidense” al transitar por el Estrecho de Ormuz. El jerarca prevé la reanudación del tráfico normal “en un futuro relativamente cercano”.
Irán representa aproximadamente el 4% de la producción mundial de crudo, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA).
Este petróleo está sujeto a sanciones internacionales, pero parte del mismo se sigue exportando, principalmente a China, según datos del mercado.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció el viernes que Estados Unidos podría extender el levantamiento temporal de las sanciones al petróleo ruso para aliviar las presiones del mercado, tras otorgar una autorización inicial a India el jueves para que adquiera crudo en Moscú.
También el viernes, la Corporación Financiera para el Desarrollo (DFC) de Estados Unidos anunció el establecimiento de un mecanismo de reaseguro para facilitar la cobertura de los riesgos relacionados con el tránsito por el Estrecho de Ormuz, por un valor de hasta $20.000 millones.
