Washington, Estados Unidos. Un expolicía blanco fue condenado el jueves a veinte años de prisión por la muerte a tiros de una mujer negra dentro de su hogar en Illinois, norte de Estados Unidos, en un caso que atrajo atención nacional y llamados a una reforma policial.
Sean Grayson, de 31 años fue declarado culpable en octubre de 2025 de asesinato en segundo grado por un jurado tras dos días de deliberaciones.
Grayson había sido acusado de asesinato en primer grado, que conllevaba una posible cadena perpetua, y de asesinato en segundo grado por matar en julio de 2024 a Sonya Massey, de 36 años y madre de dos hijos.
El jurado optó por condenarlo solo por el cargo menor y el juez Ryan Cadigan sentenció a Grayson el jueves a la pena máxima de 20 años de prisión en una audiencia a la que asistieron miembros de la familia Massey, incluidos sus hijos.
Massey, quien había recibido tratamiento por problemas de salud mental, había llamado al 911 para denunciar a un posible intruso en su casa. Dos adjuntos del alguacil del condado de Sangamon llegaron poco después de la medianoche.
Ya en la casa, los agentes vieron una olla con agua que hervía en la estufa y le pidieron apagarla “para evitar un incendio”, según el video de la cámara portátil de Grayson.
Massey agarró la olla y uno de los agentes se echó hacia atrás. Cuando ella le preguntó por qué, el policía dijo riéndose que quería “alejarse de su agua hirviendo”.
La mujer le reprochó el gesto. “Te reprendo en el nombre de Jesús”, dijo con calma dos veces. Tras esto, Grayson le amenazó con dispararle y sacó su arma.
La mujer, diculpándose, se agachó tras un mesón. Los policías le gritaron: “Suelta esa puta olla”, y se oyeron disparos. Los oficiales explicaron después que temían que Massey les echara el agua hirviendo encima.
Las autoridades del condado de Sangamon y la familia de la víctima concluyeron en febrero de 2025 un acuerdo de indemnización de 10 millones de dólares.