AFP . 15 julio

Criticado a diestra y siniestra por su demora en atacar la crisis sanitaria, Donald Trump busca desesperadamente la forma de recuperarse, aunque luce desarmado para enfrentar una pandemia que no ceja.

"Excelentes noticias sobre las vacunas", tuiteó el miércoles, deseoso de dar vuelta la página del covid-19 a medida que se aproximan las elecciones del 3 de noviembre, en las que busca la reelección.

Pero la realidad no ayuda: el número de casos crece en casi 40 de los 50 estados. Y California, el más poblado del país, anunció el martes el cierre de parte de su economía.

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Con curvas de propagación del virus muy diferentes a las registradas en Europa, la situación en Estados Unidos se percibe muy mala. Y Trump esquiva el asunto tanto como puede.

El martes, durante una conferencia de prensa improvisada para denunciar la actitud de China y vilipendiar a Joe Biden, su rival demócrata en la carrera presidencial, apenas hizo referencia a la política de su gobierno para combatir la pandemia de coronavirus.

Este miércoles se trasladaba a Atlanta para pronunciar un discurso que se centrará en la modernización de la infraestructura del país.

Y fracasaron sus intentos por desacreditar al reconocido experto en inmunología Anthony Fauci, quien afirma sin rodeos que la estrategia del gobierno para combatir al virus no funciona.

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Incluso en el campo oficialista, se levantan voces para reclamar al presidente y a su círculo más cercano un abordaje serio de la crisis en lugar de buscar chivos expiatorios.

"Fauci no es el problema", dijo el influyente senador republicano Lindsey Graham. "Tengo todo el respeto del mundo por el Dr. Fauci y, francamente, cualquier intento de desestabilizarlo será contraproducente".

Desorientación

Desorientada, la Casa Blanca intenta calmar los ánimos.

En una columna publicada el martes en USA Today, Peter Navarro, el principal asesor de Trump en materia comercial, atacó a Fauci con dureza.

"Si me preguntan si escucho los consejos del Dr. Fauci, mi respuesta es: solo con precaución y escepticismo".

En un hecho inusual, Alyssa Farah, directora de comunicación de la Casa Blanca, publicó un tuit fustigando al asesor, cercano al mandatario.

"La opinión de Peter Navarro no atravesó los normales permisos de la Casa Blanca y es solo su opinión. @realDonaldTrump valora la experiencia de los profesionales médicos que asesoran al gobierno", dijo.

En medio de la polémica, Barack Obama también usó la red social para dar un mensaje, sin mencionar a Trump: "Los últimos datos ofrecen un recordatorio trágico de que al virus no le importa el discurso político ni la ideología, y que lo mejor que podemos hacer por nuestra economía es enfrentar nuestra crisis de salud pública".

En tanto, Joe Biden se contenta con una campaña mínima y por el momento se beneficia de la desorientación de la administración.

Con buen desempeño en las encuestas, incluso en distritos republicanos, el candidato demócrata denuncia "el fracaso de la respuesta" de Trump a la crisis sanitaria y realiza cambios de su estrategia en el mapa electoral.

El martes, difundió por primera vez un aviso de campaña en Texas, estado que no vota por un candidato demócrata a la Casa Blanca desde 1976 y donde los sondeos lo ubican, en promedio, en posición de igualdad con Trump.

"El aumento en el número de casos (de coronavirus) provoca miedo y aprehensión", dice Biden en el aviso publicitario. "Si estás enfermo, si estás luchando ... no te abandonaré", agrega sobre un fondo de imágenes de socorristas con mascarillas, de padres con hijos y personas que se comunican con allegados a través de un vidrio.

La inquietud es palpable en el campo republicano, donde se ha instalado un pesado silencio.

Según el promedio de encuestas a nivel nacional que realiza el sitio web RealClearPolitics, Biden supera a Trump por nueve puntos porcentuales.

También está primero en al menos cinco de los estados considerados clave para incidir en una elección: Arizona, Florida, Carolina del Norte, Pensilvania y Wisconsin.

Trump mantiene su estrategia de ataque que solo tiene un eco limitado, retratando a su rival como un anciano sin energía y manipulado por la izquierda radical. Pero en un desliz el martes, afirmó que Bernie Sanders, quien se autodefine como socialista, empujó a su oponente demócrata a ... “la derecha”.