Agencia AP. 5 septiembre

Ábaco. Con sus posesiones en bolsas de plástico, algunos exhaustos habitantes de las Bahamas cuyas viviendas fueron destruidas por el huracán Dorian, aguardaban el jueves un vuelo para dejar la zona de desastre, mientras crecía el interés de la comunidad internacional por brindar ayuda humanitaria a la nación caribeña. El número oficial de muertos aumentó a 30.

Varias personas permanecen bajo palmeras rotas frente al Aeropuerto Internacional Leonard M. Thompson después del paso del huracán Dorian en Marsh Harbour, Islas Abaco, Bahamas, el jueves 5 de septiembre de 2019. (AP Photo/Gonzalo Gaudenzi)
Varias personas permanecen bajo palmeras rotas frente al Aeropuerto Internacional Leonard M. Thompson después del paso del huracán Dorian en Marsh Harbour, Islas Abaco, Bahamas, el jueves 5 de septiembre de 2019. (AP Photo/Gonzalo Gaudenzi)

Algunos cientos de personas se reunieron en el parcialmente inundado aeropuerto Leonard M. Thompson en la isla Ábaco con la esperanza de conseguir un lugar en uno de los pequeños aviones que recogen a las víctimas más vulnerables, incluyendo enfermos y ancianos.

Sin embargo, las labores de evacuación se realizan lentamente y la frustración se hizo evidente entre algunos que dijeron que no tenían a dónde ir después de que el huracán de categoría 5 arrasó con la zona y dejó en ruinas vecindarios enteros.

“Nos dijeron que los bebés, las mujeres embarazadas y los ancianos supuestamente tienen prioridad”, dijo Lukya Thompson, una cantinera de 23 años. Muchas personas siguen esperando, destacó.

A pesar de la adversidad y la incertidumbre, las personas en el aeropuerto mantuvieron, en su mayoría, la calma.

El Ministerio de Salud de Bahamas dijo que había embarcaciones y helicópteros en camino para ayudar a las personas en zonas afectadas, aunque advirtió de demoras debido a las severas inundaciones y el acceso limitado.

Al menos 30 personas perdieron la vida a causa del huracán y la cifra podría ser “significativamente mayor”, dijo el ministro de Salud Duane Sands a The Associated Press en una entrevista telefónica la noche del jueves.

Las víctimas eran de las islas Ábaco y Gran Bahama, incluidas algunas que resultaron heridas y habían sido trasladadas vía aérea a la isla de Nueva Providencia.

La tormenta impactó Ábaco el domingo y luego se estacionó sobre Gran Bahama durante un día y medio.

El jueves, funcionarios de emergencias peinaron las zonas afectadas en busca de personas desaparecidas o en apuros.

Las cuadrillas comenzaron a despejar las calles y a instalar centros de distribución de ayuda.

Naciones Unidas anunció la adquisición de ocho toneladas de alimentos preparados e informó que proporcionará equipo de comunicación satelital y enviará vía aérea unidades de almacenamiento, generadores y oficinas prefabricadas para facilitar las labores logísticas.

El secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios y Ayuda de Emergencia de Naciones Unidas Mark Lowcock, dijo que unas 70.000 personas “requieren asistencia inmediata de vida o muerte” en Gran Bahama y Ábaco.