Moscú. Rusia acusó este jueves a las autoridades ucranianas de prepararse para “una nueva guerra”, tras la aprobación en Kiev de una ley que califica el conflicto armado con independentistas en el este del país de “ocupación temporal rusa”.

“No se puede denominar eso de otra manera excepto preparativos para una nueva guerra”, declaró el ministerio de Relaciones Exteriores ruso en un comunicado, que advirtió de una “escalada (de violencia) peligrosa” en el conflicto que estalló hace cuatro años.
El texto fue aprobado por 280 diputados ucranianos, y prevé que el ejército asumirá a partir de ahora la dirección de las operaciones en la zona de conflicto, en lugar de los servicios de seguridad.
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La ley califica a las regiones de Donetsk y Luhansk como “temporalmente ocupadas” por la “potencia agresora” Rusia y aprueba el uso de fuerza militar para recuperar su soberanía.
Con la adopción de esta ley, el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, “se dota de poderes ilimitados próximos a los de un dictador para reprimir cualquier movimiento opositor” estimó el ministerio ruso de Relaciones Exteriores mediante un comunicado.
Ello puede tener “consecuencias imprevisibles para la paz y la seguridad en el mundo”.
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“Kiev entierra así los acuerdos de Minsk y todos los mecanismos disponibles para buscar soluciones mútuamente aceptables para resolver la crisis ucraniana” acusa la diplomacia rusa.
El conflicto, que estalló tras la destitución del presidente prorruso Viktor Ianukovich tras un movimiento de protesta proeuropeo en Kiev y la anexión por parte de Rusia de la península ucraniana de Crimea, causó más de 10.000 muertos desde abril de 2014.
Los acuerdos de paz firmados en Minsk en 2015 con la mediación de Rusia, Francia y Alemania, permitieron una baja en la intensidad de los combates, pero sin lograr avances para una resolución política del conflicto.
A pesar de múltiples treguas, los choques militares son frecuentes en la zona, y ambas partes se achacan la responsabilidad.
Poroshenko, aplaudió la aprobación de la ley vaticinando que ayudará a recuperar el control de las zonas “por vías políticas y diplomáticas”.
La nueva legislación no hace referencia alguna al acuerdo de paz de Minsk mediado por Francia y Alemania en que Ucrania se compromete a darle autonomía a esas regiones y dar amnistía a los rebeldes. La mayoría de los sectores políticos ucranianos se oponen a esas condiciones.

“No podemos hacer acuerdos diplomáticos y políticos que puedan modificar las leyes de Ucrania”, dijo Ivan Vinnyk, miembro de la facción de Poroshenko en el Parlamento, al explicar por qué no se menciona el acuerdo de Minsk.
Konstantin Kosachev, titular de la comisión de asuntos exteriores de la cámara alta rusa, dijo que la nueva ley marca el fin del pacto de paz de Minsk, de cuya aplicación dependía que Estados Unidos y la Unión Europea levantaran las sanciones contra Rusia.
“Kiev ha pasado de sabotear los acuerdos de Minsk a enterrarlos”, aseveró.
La ley ratifica una prohibición de comerciar con esas regiones y el bloqueo al transporte desde allí, que ya había sido aplicado el año pasado. Los únicos documentos emitidos por las autoridades separatistas que serán reconocidos por Ucrania son las partidas de nacimiento y de defunción.
Alexander Zakharchenko, jefe rebelde de la zona de Donetsk, criticó la ley como una flagrante violación del acuerdo de Minsk, y denunció que sólo animará a los sectores ucranianos más nacionalistas.
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Volodymyr Fesenko, director del Instituto Penta de Estudios Internacionales en Kiev, dijo que la razón principal de la ley es defender los intereses de Ucrania ante tribunales internacionales.