Carlos Láscarez S.. 19 octubre

Las costarricenses Gloriana Loría Rivas y Jasmine Rivas Morales han sufrido durante las últimas horas la situación de caos y el toque de queda decretado en Santiago de Chile, lo que les ha impedido retornar al país.

Gloriana Loría (derecha) junto a su amiga Jasmine Rivas en el Valle de La Luna, en San Pedro de Atacama, Chile. Foto cortesía: Gloriana Loría
Gloriana Loría (derecha) junto a su amiga Jasmine Rivas en el Valle de La Luna, en San Pedro de Atacama, Chile. Foto cortesía: Gloriana Loría

Loría, quien labora como Relacionista Pública, relató a La Nación la noche de este sábado lo que han padecido ella y su amiga durante las últimas horas como turistas en Chile, donde se encuentran desde hace dos semanas.

La tica narró que luego de que visitaron el norte y el sur del país, el viaje lo finalizaban en Santiago. Recordó que desde el día en que llegaron, las alertaron sobre las manifestaciones que estaban previstas.

“El primer día (en Santiago) estuvo tranquilo. Ayer (viernes) cuando salimos con la intención de visitar un viñedo había mucha congestión en las calles y ya empezamos a ver las manifestaciones, bastante violentas entre los carabineros y los estudiantes. El centro estaba súper congestionado, no había transporte público y se suspendió el metro. Taxis o los Uber estaban colapsados; al final logramos llegar al hotel. Los gases pimienta o lacrimógenos que estaban en el ambiente nos empezaron a afectar un poco", contó Loría.

Gloriana Loría (izquierda) junto a su amiga Jasmine Rivas en el Valle de La Luna, en San Pedro de Atacama, Chile. Foto cortesía: Gloriana Loría
Gloriana Loría (izquierda) junto a su amiga Jasmine Rivas en el Valle de La Luna, en San Pedro de Atacama, Chile. Foto cortesía: Gloriana Loría

Debido a que el ambiente parecía más tranquilo este sábado, decidieron visitar en la mañana un mall, pues pensaban que estarían más seguras, algo que cambió minutos después.

“Nos avisaron que debíamos de salir del centro comercial, logramos tomar un taxi. De camino al hotel observamos un enfrentamiento. A estas horas de la noche se escucha gente protestando con ollas (cacerolazo)”, afirmó desde un apartamento ubicado cerca del Palacio de la Moneda.

‘En la calle se ven tanques y militares’

Pese a que las dos ticas, ambas de 34 años, regresaban al país hasta el próximo viernes, decidieron adelantar el viaje por las manifestaciones violentas.

“Como estos días se prevé que la cosa siga igual acá, cambiamos el vuelo para las 5:40 a.m. de mañana (domingo). Ya teníamos todo listo para irnos al aeropuerto y en eso anunciaron el toque de queda entonces no podemos salir del apartamento rentado. No hay transporte y para movilizarnos, se requería un salvoconducto, el cual no logramos obtener. Llamamos a la embajada y ahí nos ayudaron a conseguir transporte", aseguró.

“Por la situación decidimos cambiar de nuevo el vuelo para el próximo lunes a la 1 a.m. Nos recomendaron que salgamos mañana hacia al aeropuerto a las 8 a.m. para esperar el vuelo; buscando que estén más despejadas las calles. El olor a gas pimienta se siente desde el apartamento. Es algo a lo que no estamos acostumbrado y no es normal ver tanques ni militares en las calles. Es bastante estresante y preocupante la situación", agregó Loría, quien reside en Curridabat.

Otro inconveniente con el que han tenido que lidiar las ticas ha sido la falta de comunicación con la aerolínea, la cual asegura no tiene conocimiento claro de la situación.

“Con la aerolínea hemos tenido una mala experiencia ya que no están enterados acá en Chile. Tuvimos que pagar el primer cambio que hicimos del 22 para el 20. Luego llamamos y dijimos que no podíamos llegar al aeropuerto por el toque de queda y nos volvieron a cobrar por el nuevo cambio para salir el lunes. No están enterados de nada; no les han comunicado a nivel interno que acciones deben tomar al respecto”, manifestó la relacionista pública.

“Es una decisión personal el hacer cambio del vuelo, ya que hay mucha inseguridad, la ciudad está colapsada, no podemos visitar ningún lugar turístico, histórico o museos. Todo está suspendido. Nuestra idea es llegar al aeropuerto desde muy temprano y esperar. Creo que es más seguro estar en el aeropuerto. Hablamos con la Cancillería y nos trataron de ayudar, tuvimos buena comunicación con ellos para que nos orientaran un poco", expresó la costarricense.