El caso contra el expresidente peruano Alberto Fujimori por crímenes de lesa humanidad se reforzó con la reciente publicación de un libro que saca a la luz nuevos elementos y evidencia un caso de atropellos que habría cometido su régimen.
El libro Sombras de un rescate , del periodista David Hidalgo, hace una reconstrucción del operativo que permitió liberar a 71 rehenes en manos del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), en 1997, y concluye que lo que ocurrió allí fue una ejecución de los 14 guerrilleros y el ocultamiento de pruebas que lo evidenciaron.
“Las ejecuciones se cometieron, lo podemos decir por los indicios que existen, además de que hubo un intento deliberado de encubrir lo que pudo haber quedado”, dijo Hidalgo en una entrevista telefónica desde Lima.
“Entonces por esas vías se puede establecer la responsabilidad de quienes estaban a cargo del Gobierno”, agregó.
Hidalgo apunta directamente a Fujimori, su oscuro asesor y mano derecha Vladimiro Montesinos, y el entonces comandante en jefe del ejército, general Nicolás Hermoza.
“El rastro más evidente es una disposición por escrito que da el director de la policía en ese momento para que no se tomen fotografías o videos de los cuerpos y se restrinja el acceso a las personas que debían hacer el análisis forense”, señaló Hidalgo, a cargo del blog El Club de lo Insólito , del diario El Comercio , de Lima.
Tanto Fujimori como Montesinos y el general Hermoza sacaron provecho político del episodio, cuando el país entero celebró la liberación de los rehenes, pero eludieron su responsabilidad cuando se plantearon dudas sobre el caso, recordó Hidalgo.
“El uso político fue tan grosero que poco después de ocurridos los hechos, el triunvirato que manejaba el país empezó a disputarse la autoría del operativo”, declaró.
Recordó que incluso Fujimori y el general Hermoza escribieron libros en los que se referían a su papel en el episodio, atribuyéndose cada uno gran parte del planeamiento del operativo.
Sin embargo, cuando se celebraron audiencias judiciales para determinar lo ocurrido, el general Hermoza manifestó no recordar quién dio las órdenes ni cómo se desarrollaron los hechos.
El secuestro. El episodio comenzó en diciembre de 1996, cuando un comando del MRTA irrumpió en la casa del embajador japonés en Lima durante una fiesta por el cumpleaños del emperador Akihito, y tomó a centenares de rehenes, la mayoría de los cuales fueron siendo liberados en los días posteriores.
Entre los rehenes que quedaron en poder de los rebeldes hasta abril de 1997, cuando fueron liberados, estaban el entonces canciller Francisco Tudela, y el embajador anfitrión, Morihisa Aoki. Los rehenes quedaron en libertad cuando las fuerzas armadas entraron por la fuerza a la residencia, en una acción que cobró la vida de los 14 secuestradores y uno de los rehenes.
Según Hidalgo, no están claras las motivaciones para ejecutar a los rebeldes y ocultar las pruebas de ese hecho.
Indicó que los procuradores que siguen el caso contra Fujimori en Perú quieren incorporar este elemento en el pedido de extradición del expresidente desde Chile, pero admitió que será difícil por cuanto la presentación de pruebas y casos ya pasó.
“Lo que sí puede servir es para apelar al criterio de conciencia de los magistrados chilenos y presentar nuevos indicios sobre lo que es la trayectoria de Fujimori, el accionar que ha tenido en los casos que ya se presentaron”, comentó.
Un magistrado chileno emitió un fallo preliminar en el cual rechazó la extradición de Fujimori a Perú, para hacerle frente a cargos por delitos de corrupción y crímenes contra la humanidad. El juez consideró que no quedó debidamente establecido el papel de Fujimori en esos casos, aunque la Corte Suprema aún debe emitir el fallo final.