AFP. 19 enero

Saná. Más de 100 soldados yemeníes murieron y decenas resultaron heridos en un ataque con misiles atribuido a los rebeldes hutíes contra una mezquita en la provincia de Marib, al este de Saná, la capital de Yemen, indicaron este domingo las autoridades en un nuevo balance.

El anterior balance era de 83 muertos y 148 heridos entre los soldados.

El ataque ocurrió tras meses de relativa calma en el conflicto que enfrenta desde hace más de cinco años en Yemen a los rebeldes hutíes chiitas, apoyados por Irán, y al gobierno reconocido por la comunidad internacional, que tiene el respaldo de una coalición militar liderada por Arabia Saudí.Los insurgentes ocupan Saná desde el 2014.

La acción con misiles ocurrió el sábado en una mezquita en el campamento militar de Marib durante la oración del anochecer, indicaron fuentes militares.

Sucedió tras la ofensiva de las tropas progubernamentales contra los rebeldes en la zona de Naham, al norte de Saná. Esta arremetida cuenta con el apoyo militar de la coalición.

Las víctimas fueron trasladadas al hospital de Marib, principal ciudad de la provincia del mismo nombre.

El presidente yemení Abd Rabbo Mansur Hadi, acusó a los hutíes del ataque, que calificó de “cobarde y terrorista”, según medios oficiales.

“Las vergonzosas acciones de la milicia hutí muestran sin duda su rechazo a (alcanzar) la paz, porque solo sabe de muerte y destrucción, y es el barato instrumento iraní en la región”, afirmó.

El mandatario llamó a “reformar el grado de vigilancia” de las fuerzas leales al gobierno.

Los rebeldes hutíes no reivindicaron en lo inmediato la responsabilidad del ataque.

Cinco años de guerra

Decenas de miles de personas, en su mayoría civiles, han muerto por el conflicto en Yemen desde el 2015.

Pese a sus esfuerzos, Naciones Unidas tiene dificultades en implementar un verdadero proceso de paz en Yemen.

Un acuerdo firmado en el 2018 en Suecia, bajo la égida de Naciones Unidas, permitió una desescalada en la estratégica ciudad portuaria de Hodeida (suroeste de Yemen),pero no todas sus cláusulas han sido respetadas.

Entre ellas, están pendientes la retirada de las fuerzas del gobierno y de los rebeldes, un intercambio global de prisioneros,y la apertura de corredores humanitarios en Taez, otra gran ciudad de la zona rodeada por los insurgentes.

No obstante, el emisario de Naciones Unidas para Yemen, Martin Griffiths, ha constatado que, hasta el ataque del sábado, Yemen vivió un periodo de clara reducción de actividades militares.

“Hemos sido (...) testigos de uno de los períodos más tranquilos del conflicto”, puntualizó. “La desescalada militar no puede mantenerse si no hay progresos políticos entre los bandos, y este es” el próximo desafío.

Unos 3,3 millones de personas siguen desplazadas y 24,1 millones -es decir dos terceras partes de la población- necesitan asistencia, según Naciones Unidas, que califica habitualmente el conflicto de Yemen como la actual peor crisis humanitaria del planeta.