
Bagdad. Reuters. Excomandantes del Ejército de Sadam Husein empezaron a ser juzgados ayer en Bagdad por su papel en la represión de una rebelión chiita en el sur de Iraq al término de la Guerra del Golfo de 1991, en la que murieron miles de personas.
Los 15 acusados incluyen al excomandante de la Guardia republicana de Sadam, su entonces ministro de Defensa y su medio hermano, que era director de los servicios de inteligencia de Iraq.
El más conocido de los 15 acusados es el temido primo de Sadam, Ali Hasan al-Majeed, alias Alí el Químico , quien ya fue sentenciado a muerte en otro juicio.
El juez que preside el tribunal, Mohamed Oreibi al-Khalifa, dijo a los hombres que se enfrentan a cargos de crímenes contra la humanidad. La corte mencionó que las acusaciones son “por implicarse en ataques generalizados o sistemáticos contra una población civil”.
La revuelta, junto con otra simultánea ocurrida en zonas curdas del norte de Iraq, comenzó espontáneamente en marzo de 1991 después de que una coalición liderada por Estados Unidos expulsó al Ejército de Sadam de Kuwait. Los rebeldes tomaron el control de muchas ciudades en el sur.
Los insurgentes esperaban que las fuerzas estadounidenses acudieran en su ayuda, especialmente después de que el entonces presidente estadounidense George Bush instó al pueblo iraquí y al Ejército a derrocar a Sadam.
Sin embargo, Bush y sus socios de coalición mantuvieron al margen a sus tropas y Sadam tuvo vía libre para lanzar un rápido contraataque con tanques y helicópteros.
Se estima que decenas de miles de personas murieron en la represión, bien por las fuerzas de seguridad o en prisión. Los fiscales del caso han situado la cifra global de muertos en 100.000.
Lista de muertos. Bush ha argumentado desde entonces que esperaba que una revuelta popular derrocara a Sadam y no quería que el Estado iraquí colapsara y temía la caída de la coalición multinacional, incluyendo estados árabes.
El excomandante de la Guardia Republicana Iyad Fatih al-Khalifa al-Rawi se declaró ayer inocente, diciendo que en el momento del levantamiento había recibido órdenes de mover sus tropas de Basora a la provincia de Wasit.
El caso se enfoca en las provincias de Basora y Maysan.
El testigo Khrbit Jabar Risan contó en el tribunal cómo durante dos días su poblado estuvo bajo fuego de unidades de artillería de la Guardia Republicana.
“Tengo una lista de víctimas a los que mataron en la ofensiva o arrestaron y luego ejecutaron”, manifestó.
Tres de los acusados, entre ellos Majeed, fueron condenados a muerte en el juicio de Anfal, relativo a una campaña militar contra los curdos en el norte de Iraq en 1988 en la que también murieron decenas de miles de personas.
Los cinco condenados en el caso de Anfal apelaron sus respectivas sentencias. Si Majeed y los otros dos sentenciados pierden las apelaciones presentadas podrían ser ejecutados antes de que termine este juicio.