
Washington y Ankara. El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, y el secretario de Estado, Mike Pompeo, viajarán el miércoles a Ankara para presionar a Turquía a detener la ofensiva contra los combatientes kurdos en Siria, informó el martes el presidente Donald Trump.
“Se irán mañana (miércoles)”, dijo Trump a reporteros en la Casa Blanca, un día después de que Pence anunció el viaje sin dar un calendario. “Estamos pidiendo un cese al fuego (...) ponemos las sanciones más fuertes que se puedan imaginar”, agregó.
La Casa Blanca, en tanto, indicó que Pence se encontrará el jueves con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.
Sin embargo, este rechazó categóricamente el martes toda iniciativa de Washington para negociar un alto el fuego en el norte de Siria.
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“Nos dicen ‘declaren un alto el fuego’. Nunca podremos declarar un alto el fuego”, expresó Erdogan a los periodistas en un vuelo de regreso de Azerbaiyán, seis días después de que Ankara lanzase una ofensiva para alejar de su frontera a las Unidades de Protección Popular (YPG), principal milicia kurda de Siria.
En el mismo sentido, la Presidencia turca aseveró que la operación militar en el norte de Siria continuará “con o sin apoyo” del mundo, y denunció el “acuerdo sucio” concluido entre las fuerzas kurdas y el régimen de Damasco.
“Vamos a continuar combatiendo a todos los grupos terroristas, incluido Dáesh (acrónimo en árabe del grupo Estado Islámico), tanto si el mundo acepta apoyarnos como si no”, puntualizó el director de comunicación de la presidencia, Fahrettin Altun.
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La oficina de Pence difundió por separado un comunicado en el que anticipó que el vicepresidente manifestará “el compromiso de Estados Unidos para alcanzar un inmediato cese al fuego y el establecimiento de condiciones para una solución negociada”.
En la reunión con el presidente turco, agregó, Pence reiterará asimismo el compromiso de Trump de aplicar “sanciones económicas” contra Turquía hasta alcanzar una solución.
La abrupta decisión de Trump este mes de retirar a los militares estadounidenses del norte de Siria dejó a las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), lideradas por los kurdos y principal componente de las YPG, a merced de las tropas turcas y sus aliados sirios.
Los kurdos afirman que miles de familiares de los combatientes del grupo Estado Islámico (EI) han escapado desde que Turquía lanzó la semana pasada su ofensiva.
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“La violencia actual en la región socava gravemente la campaña (para derrotar al EI), pone en peligro a los civiles y a las minorías religiosas, y amenaza la seguridad de toda la región”, declaró la oficina de Pence.
“El gobierno está decidido a mantener la seguridad en la región, la seguridad de los civiles y a continuar con la detención de los combatientes del EI”, añadió.
Rusia despliega tropas
Mientras tanto, ante el vacío que dejaron las fuerzas estadounidenses a las cuales Trump ordenó retirarse, Rusia comenzó a desplegar a sus soldados en el norte de Siria para mantener separadas a las fuerzas del gobierno de Bashar al Asad y a las de Turquía.
Un portavoz militar de Estados Unidos, el coronel Myles B. Caggins, confirmó que los soldados estadounidenses habían sido retirados de la ciudad de Manbij. Durante la salida, se mantuvieron los contactos con los turcos y rusos para garantizar que varios cientos de elementos estadounidenses abandonaran la región a salvo, agregaron funcionarios de Washington.

Los soldados estadounidenses han tenido puestos de avanzada en Manbij desde el 2017, cuando trataron de evitar una batalla por la localidad entre las fuerzas turcas y los kurdos.
Ahora, Rusia desempeña ese papel. En las afueras de Manbij, las tropas rusas vigilaban las líneas de combate entre las posiciones de los ejércitos turco y sirio para mantenerlos alejados, destacócel Ministerio de Defensa de Rusia.
“Nadie está interesado” en un combate entre las tropas del gobierno sirio y las de Turquía, dijo Alexánder Lavrentyev, el enviado de Moscú en Siria. Rusia “no va a permitirlo”, declaró a las agencias de noticias estatales rusas.
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Kelly Craft, la embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas, comentó a los reporteros en Washington que está “profundamente preocupada” de que los soldados rusos vigilen entre los dos lados.
El ministro de Defensa de Rusia, Sergéi Shoigu, habló con su homólogo estadounidense, Mark Esper, para discutir “temas de interés mutuo en el contexto de la situación en Siria”, consignó el Ministerio de Defensa ruso en un comunicado, sin proporcionar más detalles.
Turkey pressed ahead with its offensive in northern Syria despite U.S. sanctions, while Syria’s Russia-backed army moved on the key city of Manbij, which was abandoned by U.S. forces https://t.co/XIJKjjM0HP pic.twitter.com/toacLcxSm6
— Reuters (@Reuters) October 15, 2019