AFP. 1 junio
Un manifestante devolvió una granada de gas lacrimógeno a la Policía durante una protesta contra el gobierno del presidente Juan Orlando Hernández, el viernes 31 de mayo del 2019 en Tegucigalpa.
Un manifestante devolvió una granada de gas lacrimógeno a la Policía durante una protesta contra el gobierno del presidente Juan Orlando Hernández, el viernes 31 de mayo del 2019 en Tegucigalpa.

Tegucigalpa. Miles de empleados públicos y funcionarios marcharon este sábado en Honduras en apoyo algobierno, ante la convulsión provocada por las protestas de miles de médicos y docentes en “rechazo” a reformas de la salud y la educación.

Varios miles de manifestantes, convocados por el Partido Nacional (PN, oficialista) a la “marcha de la paz”, caminaron un kilómetro en Tegucigalpa, desde las cercanías del Estadio Nacional hasta la sede del Colegio Médico de Honduras (CMH).

La movilización se organizó en medio de la convulsión que vive el país desde hace dos semanas por huelgas y protestas de la Plataforma en Defensa de la Salud y la Educación, integrada por el CMH y seis sindicatos de educadores, con apoyo de estudiantes y organizaciones sociales.

"Basta ya de huelga, trabajen en la salud y educación de nuestros hijos", decía una manta de los manifestantes del oficialismo, quienes en el recorrido gritaban: "Queremos clases", y ovacionaban al presidente Juan Orlando Hernández, ausente en la marcha.

El dirigente del PN Fernando Anduray aseguró en un discurso que el gobierno pretende "resolver el problema de la falta de medicinas en los hospitales" y "racionalizar los miles de millones que se invierten en educación cada año".

Por su parte, la Plataforma convocó a una nueva manifestación para la tarde del sábado, al rechazar un diálogo propuesto por el gobierno "mientras no se deroguen" dos decretos que, a su juicio, privatizan la salud y la educación y facilitan los despidos masivos en esos sectores.

No obstante, la presidenta del CMH, Suyapa Figueroa, también rechazó los “actos de violencia y daños a la propiedad privada y pública”, como incendios y saqueos, que se registraron el viernes, y sostuvo que fueron provocados por “infiltrados” del gobierno.

Asimismo, denunció "el uso excesivo de la fuerza", con "uso indiscriminado de bombas lacrimógenas" y a los policías y militares en las calles "que mandan un mensaje de intimidación y confrontación" a los manifestantes.

Durante las movilizaciones del viernes, encapuchados destruyeron con una hoguera de neumáticos la puerta principal de la embajada de Estados Unidos. En una declaración, la misión diplomática dijo que los actos de violencia de los “criminales” son “inaceptables”, y anunció la suspensión de la entrega de visas del 3 al 7 de junio.