Caracas. AFP. El embajador de Estados Unidos en Venezuela y futuro embajador en Colombia, William Brownfield, se despidió ayer de Caracas con opiniones sarcásticas en un programa especial retransmitido por el canal de noticias 24 horas Globovisión, luego de tres años en el país.
Durante su última entrevista en Venezuela, el diplomático estadounidense explicó que el Gobierno venezolano no solo acusa a su país de promover golpes de Estado y magnicidios, sino también de “gripes presidenciales, complots para introducir a Santa Claus y de promover el hambre en el mundo por el uso del etanol”.
“Mi Gobierno quiere una relación pragmática. No tenemos tiempo para tantos complots”, bromeó Brownfield tras enumerar gran parte de las acusaciones que el presidente venezolano, Hugo Chávez, hace en sus largos discursos.
Brownfield, quien calificó la relación entre Venezuela y Washington de “un poquito sensible”, explicó que nunca aconsejó a las petroleras Exxon y Conoco abandonar el país.
Ambas compañías decidieron el martes abandonar proyectos multimillonarios en la Faja Petrolífera del Orinoco, en Venezuela, y no llegar a un acuerdo con el Gobierno del presidente Chávez para formar empresas mixtas con la petrolera estatal Petróleos PDVSA.
El embajador precisó que también ha invitado a “periodistas oficialistas (partidarios del Gobierno) a visitar Estados Unidos”.
“La idea (de estos viajes) es que tengan la oportunidad de hacer contactos en Estados Unidos. Visitar dos o tres ciudades y tener encuentros y reuniones con otros periodistas y otros medios de comunicación”, precisó.
El embajador de Estados Unidos sorprendió el martes por la noche a las miles de personas congregadas en la Embajada de Estados Unidos para celebrar el aniversario del día de la Independencia, cuando mostró una camiseta “roja rojita”, el color del chavismo.
La camiseta parafraseaba uno de los grandes lemas de los partidarios de Chávez: “¡Uh! ¡Ah! Brownfield sí se va”, en lugar del oficialista “¡Uh! ¡Ah!, Chávez no se va!”.
Durante la entrevista, Brownfield explicó que Venezuela no necesita comprar submarinos ni armamento bélico para protegerse de su país porque “no está atacando, no ha atacado y no atacará a Venezuela”, mientras el canal ponía de fondo musical el clásico de The Beatles Submarino amarillo .
Distintos voceros del Gobierno han acusado a este embajador de conspirar contra el Ejecutivo venezolano y de no ser casualidad que su nuevo destino sea Colombia.
El diplomático dijo que lamentaba no haber logrado establecer un diálogo directo, serio y pragmático entre los dos gobiernos.