
Los habitantes de la Franja de Gaza enfrentan una realidad crítica donde un solo cigarrillo cuesta más de $10. Esta situación obliga a muchos fumadores a consumir yute verde, una planta utilizada tradicionalmente en la gastronomía de Oriente Medio y en la fabricación de tejidos artesanales.
Nivin Samir, un hombre de 53 años desplazado en Jan Yunis, relata que fuma estas hojas secas para liberar su rabia. Él perdió su casa en un bombardeo y ahora vive en una tienda de campaña. Samir afirma que el sabor y el olor de este sustituto resultan repugnantes.
En Ciudad de Gaza, comerciantes como Abu Yahya Helles instalan puestos improvisados para vender estos sucedáneos (sustitutos). El proceso de fabricación consiste en desmenuzar las hojas de yute y añadirles nicotina líquida con una jeringa. Posteriormente, introducen la mezcla en papel para simular un cigarrillo convencional.
Helles reconoce que estos productos no reemplazan al tabaco real. Sin embargo, la demanda crece porque el precio de un cigarrillo importado subió de un shekel a casi 40 shekels. Esto representa un costo de entre $10 y $13 por unidad.
El bloqueo impuesto sobre el territorio impide la entrada de productos básicos y maquinaria. Aunque existe un frágil alto al fuego desde octubre de 2025, las carencias humanitarias persisten tras dos años de conflicto. Las calles de la zona permanecen llenas de escombros ante la falta de equipo de limpieza.
Mohamed Helles, otro vendedor local, explica que la población se resigna a consumir hojas secas impregnadas de nicotina. Él manifiesta el deseo de los ciudadanos de que se normalice la importación de tabaco. No obstante, el suministro de yute tampoco es seguro porque Israel controla todos los accesos.
La agricultura local sufre daños severos por la guerra. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), solo el 4% de las tierras agrícolas es accesible actualmente.
Abu Mohamed Saqr, de 47 años, fuma desde su adolescencia y ahora consume yute verde. Él confiesa con amargura que no le importa el daño a su salud porque siente que no tiene futuro.
Existen dudas sobre la seguridad de estos componentes. Walid al Naizi expresa su preocupación ante la posibilidad de que los cigarrillos artesanales sean tóxicos. Al Naizi señala que algunos fabricantes añaden sustancias desconocidas que podrían ser nicotina, veneno o insecticida.
