Un hombre mató dos personas e hirió a unas 20 este sábado, cuando embistió su vehículo contra una multitud en la localidad alemana de Münster (noroeste) antes de suicidarse.
Los hechos se produjeron hacia las 3:30 p. m. (hora local) en el centro de Münster, en un momento de mucho trasiego en el que los comercios estaban llenos de clientes y las terrazas abarrotadas en una jornada soleada.
“El autor de los hechos embistió contra terrazas de cafeterías y de restaurantes de una plaza del centro de la ciudad”, indicó una portavoz de la policía.
Tras proporcionar un balance de al menos tres muertos, las autoridades lo revisaron a la baja, a dos muertos y 20 heridos, de los que “una decena” se encuentran graves.
El autor de los hechos, quien según varios medios conducía una camioneta, se suicidó don un disparo poco después del atropello, “en su vehículo”, según las autoridades.
El portavoz de la policía indicó que era “demasiado pronto” para hablar de atentado.
Por su parte, el ministro del Interior, Herbert Reul, indicó que las autoridades alemanas no han hallado por el momento “ningún indicio” de un atentado islamista.
“El atacante que aceleró inesperadamente contra una multitud es, en estos momentos de la investigación, un ciudadano alemán y no, como se ha afirmado, un refugiado o algo así” precisó Reul a los reporteros. “No hay ningún indicio por el momento de una conexión islamista” explicó.
Varios medios indicaron que el conductor tenía “problemas psicológicos”. Según la cadena de televisión pública ZDF, el conductor había intentado “hace poco” suicidarse, mientras que el diario Süddeutsche Zeitungaseguró que las autoridades no disponen de elementos que puedan apuntar hacia un atentado.

Las imágenes difundidas por la televisión alemana mostraban varios vehículos policiales y de bomberos aparcados en el centro de la ciudad, de más de 300.000 habitantes y situada en Renania del Norte-Westfalia.
Policías, algunos fuertemente armados, estaban apostados en las calles, según imágenes de la cadena n-tv. La policía pidió igualmente en Twitter a los habitantes que evitaran el centro de esta ciudad, frecuentada por numerosos ciclistas.
El gobierno alemán dijo a través de una de sus portavoces, Ulrike Demmer, que pensaba en las víctimas y sus allegados tras “las terribles noticias procedentes de Münster”.

Los hechos se producen en un contexto de tensión en Alemania.
Las autoridades del país están en alerta desde hace un año y medio debido a varios atentados islamistas perpetrados o planificados en el país, especialmente el de un camión que embistió en un mercado de Navidad en diciembre del 2016 en Berlín, matando a 12 personas.
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A finales de julio de 2017, un solicitante de asilo al que se le había denegado el estatuto de refugiado mató a una persona con un cuchillo en un supermercado e hirió a otras seis, motivado, según la justicia, por “el islamismo radical”.
Y a finales de octubre, la policía alemana arrestó a un sirio de 19 años sospechoso de preparar un “grave atentado” con bomba.
Los movimientos islamistas potencialmente violentos aumentaron en el país en los últimos dos años. Los servicios de inteligencia interior calculan que en Alemania hay unos 10.000 islamistas radicales, de los que 1.600 podrían pasar a la acción violenta.
Además del atentado con el camión de Berlín, el grupo Estado Islámico reivindicó en el 2016 un asesinato en Hamburgo (norte); un atentado con bomba en Ansbach (sur) que dejó 15 heridos y mató al asaltante; y un ataque con hacha en un tren en Baviera, con cinco heridos.
