La cifra en 2025 está por debajo del récord de 383 trabajadores humanitarios muertos en 2024. Pero los más de 1.000 en tres años representan “casi el triple” de los fallecimientos de los tres años anteriores, subrayó.
De los más de 1.000 muertos, más de 560 se registraron en Gaza y Cisjordania, 130 en Sudán, 60 en Sudán del Sur, 25 en Ucrania y 25 en la República Democrática del Congo.
“Esto no es una escalada accidental; es el derrumbe de la protección”, afirmó.
Fletcher precisó que los trabajadores humanitarios estaban debidamente identificados cuando fueron asesinados mientras asignaban alimentos, agua, medicinas y refugio, en misiones coordinadas con las autoridades.
“Estas tendencias, junto con el colapso de la financiación para nuestro trabajo vital, son un síntoma de un mundo sin ley, belicoso, egoísta y violento. Matar a trabajadores humanitarios forma parte del ataque más amplio contra la Carta de la ONU y el derecho internacional humanitario”, enfatizó.
“Así que, en nombre de más de un millón de trabajadores humanitarios muertos y de sus familias, preguntamos: ¿por qué?”, dijo.
“¿Es porque el derecho internacional humanitario, forjado por una generación de dirigentes políticos más sabios precisamente para momentos como este, ha dejado de ser conveniente?”, añadió.
“¿Es porque quienes nos matan no sienten ningún costo por sus actos? ¿O es porque los Estados Miembros ven estas cifras como daños colaterales, parte de la niebla de la guerra? O, peor aún, ¿se nos considera ahora objetivos legítimos?”, insistió Fletcher ante los miembros del Consejo.