
Abogados del Gobierno de Donald Trump advirtieron ante un tribunal federal que el Kennedy Center de Washington podría deteriorarse hasta tal punto que tendría que ser demolido si se impide la remodelación de $250 millones impulsada por el presidente estadounidense.
La advertencia aparece en un documento judicial presentado el lunes por abogados del Departamento de Justicia, en medio de una demanda que cuestiona los planes para cerrar temporalmente el principal centro de artes escénicas de Estados Unidos y añadir el nombre de Trump al edificio.
“Sin esos esfuerzos, el centro seguirá deteriorándose hasta convertirse en una estructura insegura y en ruinas que tendrá que ser demolida”, señalaron los abogados, según informó The New York Times.
El documento añadió que, en caso de demolición, podría estudiarse qué construir en el terreno. Entre las posibilidades mencionó un gran anfiteatro al aire libre con vista al río Potomac.
La posibilidad de derribar el edificio no es aún una decisión formal anunciada por el gobierno. De hecho, el director ejecutivo del Kennedy Center, Matt Floca, declaró previamente bajo juramento que no existen planes para demolerlo. Sin embargo, la advertencia provocó preocupación entre grupos dedicados a la preservación histórica y arquitectónica.
Greg Werkheiser, abogado de organizaciones de conservación y arquitectura, declaró que después de la demolición del ala este de la Casa Blanca, “ninguna persona preocupada por los monumentos históricos estadounidenses puede permitirse tratar esto como una especulación inofensiva”, según el Times.
Una remodelación de $250 millones
La administración Trump sostiene que el Kennedy Center necesita una renovación profunda y que las obras obligarían a cerrar el complejo durante aproximadamente dos años.
El gobierno defiende un proyecto valorado en unos $250 millones y afirma que Trump tuvo un papel determinante para conseguir fondos federales y atraer nuevos donantes.
El documento presentado ante el tribunal sostiene que el presidente merece que su nombre figure en el edificio debido a su participación en la obtención de $257 millones aprobados por el Congreso para las obras y a sus esfuerzos para ampliar la base de donantes del centro.
En mayo, el juez federal Christopher R. Cooper determinó que la decisión de la junta del Kennedy Center de incorporar el nombre de Trump al nombre oficial de la institución era ilegal. El centro apeló la decisión y, mientras el proceso continúa, retiró temporalmente el nombre del presidente de la fachada.
La advertencia adquiere mayor relevancia por una decisión previa de Trump: en 2025 ordenó la demolición del ala este de la Casa Blanca para construir un gran salón de eventos.
Ese antecedente es uno de los argumentos utilizados por los grupos de preservación para pedir al tribunal que impida explícitamente cualquier posibilidad de demolición del Kennedy Center.
