Un sedán Toyota Corolla SE modelo 2023 tiene un cobro de marchamo para el 2027 superior al de vehículos de lujo como un Porsche Macan 2018 y al de un Chevrolet Corvette del 2023.
Mientras al Corolla le corresponde pagar ¢244.088, el Porsche registra ¢89.442 y el Corvette, ¢193.573, según consultas de este diario en el portal del Instituto Nacional de Seguros (INS) para el pago del marchamo 2027.
El contraste entre el Toyota y el Chevrolet tiene una particularidad: ambos son modelo 2023 pero el sistema del INS muestra un valor fiscal de ¢9,28 millones para el Corolla y uno de ¢7,43 millones para el Corvette.
Sin embargo, el dueño del Corolla tiene un cobro de más del doble que el Macan y supera en ¢50.515 al Corvette.
¿Cómo pudo pasar esto? Parte de la explicación emerge de los valores que aparecen asociados a esos vehículos ante el Registro Nacional, a raíz de un portillo normativo que el Ministerio de Hacienda abrió a mediados de setiembre de 2024, durante la administración de Rodrigo Chaves, cuando derogó tres decretos que definían las diferentes clases tributarias para la importación de vehículos, según reveló La Nación.
Estas normas fijaban valores mínimos para el pago de impuestos de importación, con base en la marca, el modelo y el año. En su lugar, se estableció que el valor de los vehículos se fijaría con base en la factura presentada por el importador, sin ningún condicionante adicional.
Dos años después, en agosto de 2026, Hacienda cerró la posibilidad de que la inscripción se hiciera a un menor valor.
Sin embargo, el valor al que se anotaron esos carros ante Hacienda es la referencia para el cálculo del impuesto a la propiedad de los vehículos, tributo que representa el 58% del costo del marchamo
El portillo generó el ingreso al país de vehículos de alta gama a valores irrisorios. Por ejemplo, un Ferrari Purosangre por $341.000, cuando en Estados Unidos su precio es cercano a los $600.000.
En otro caso, un Porsche Turbo S, modelo 2014, se inscribió en $63.103, pero su valor en EE. UU. es hasta de $140.000, más del doble.
Efecto real del portillo hacendario
El beneficio impositivo creado de manera reglamentaria por Hacienda tiene un efecto real en la recaudación de la propia entidad y, para corregirlo, debe aprobarse por una reforma legal y permite inequidades como las que se detallan a continuación.
El carro Toyota Corolla, del primer caso de este artículo, figura con un valor declarado ante el Ministerio de Hacienda de ¢10,63 millones, mientras el Porsche Macan de apenas ¢2,54 millones y el Corvette aparece con uno de ¢8,24 millones.
En cambio, otro Chevrolet 2023 pero modelo Camaro, aparece en el Registro Nacional con un valor de ¢21,6 millones (para 2027, su valor declarado en el INS es de ¢18,9 millones) y este 2027 pagará de marchamo ¢570.515.
Otro es un vehículo BMW 330 modelo 2020 que paga ¢93.734 de derecho de circulación, mientras que BMW IX1 30L modelo 2025 tiene un cobro de ¢324.180: una diferencia de ¢230.446.
En el Registro Nacional, el primero figura con un valor de ¢3,29 millones y el segundo, de ¢13,61 millones. En el portal del INS, se muestran valores fiscales también distintos: ¢3,08 millones para el BMW 330 y ¢12,09 millones para el BMW IX1 30L.
También está el caso de un vehículo Aston Martin, modelo 2012, que registra un derecho de circulación de ¢900.810.
Su consulta del Registro Nacional lo identifica como «V 12 Vantage S» y consigna un valor de Hacienda de ¢27,64 millones, mientras que el INS muestra un valor fiscal de ¢28,35 millones.
Esta diferencia entre las dos consultas debe distinguirse del precio comercial que tenía el automóvil cuando era nuevo.
Como referencia histórica, un Aston Martin V12 Vantage 2012 tenía en Estados Unidos un precio de lista desde $180.535, según los portales Edmunds y Cars.com.
Esa suma equivalía a unos ¢90,8 millones de 2012, utilizando el tipo de cambio promedio anual de ¢502,90 por dólar publicado por el Banco Central. Pero en Costa Rica su valor es de ¢28,35 millones.
Ahora, las desigualdades creadas por el portillo ocurren entre vehículos idénticos. Por ejemplo, una Dodge Ram 2025 tiene un valor fiscal de ¢2.600.000 y pagará un marchamo de ¢74.220. En contraste, otra camioneta identica, pero bien registrada, tiene un valor fiscal de ¢14.200.000 y pagará ¢388.895 de marchamo.
Cambio de Hacienda
Estos casos y cobros disímiles aparecen en la recaudación del derecho de circulación luego de que Hacienda estableció que el importador podía decir cuál es el valor del automotor, en vez de pagar con base en una tabla de precios mínimos de mercado, como ocurría antes.
La medida sustituyó esa tabla de precios mínimos por el valor de la factura de compra en el exterior y permitió que importadores reportaran montos alejados de la realidad de mercado, según informó La Nación en octubre del año pasado.

Esto permitió a particulares declarar valores inferiores a los promedios, pagando menos impuestos. La cartera posterioremente revirtió la situación.
El caso de los dos Porsche Macan, modelo 2017 y 2028, lo ilustra. Cuando esos vehículos salieron a la venta en sus respectivos años, cada uno se cotizaba en el mercado estadounidense en un valor base de $47.500 que podía elevarse hasta $90.000 según las prestaciones y versiones de cada vehículo.
El modelo Chevrolet Corvette del 2023 (que paga menos que un Toyota Corolla del mismo año), se cotizaba ese año en Estados Unidos a precios entre $64.000 y casi $78.000.
En Costa Rica, ese mismo año, el Toyota Corolla se cotizaba en menos de $33.000, según la página especializada de precios CRAutos.com.
