Óscar Rodríguez. 14 enero
En abril del 2020, el Congreso aprobó nuevas causales para poder retirar el FCL, como la suspensión de contrato o reducción de jornada laboral. Previamente, solo podía hacerse por ruptura de contrato o quinquenio. En la imagen, personas acudieron a BCR Pensiones a consultar el proceso de retiro del fondo. Foto Jeffrey Zamora
En abril del 2020, el Congreso aprobó nuevas causales para poder retirar el FCL, como la suspensión de contrato o reducción de jornada laboral. Previamente, solo podía hacerse por ruptura de contrato o quinquenio. En la imagen, personas acudieron a BCR Pensiones a consultar el proceso de retiro del fondo. Foto Jeffrey Zamora

Las personas a quienes el coronavirus afectó su situación laboral retiraron, durante el año pasado, ¢78.801 millones del Fondo de Capitalización Laboral (FCL).

La mayoría del dinero cancelado por las operadoras de pensiones complementarias (OPC) corresponde a pérdida de trabajo, por un monto de ¢45.560 millones, muestran los datos de la Superintendencia de Pensiones (Supén), actualizados al 6 de enero anterior.

Por reducción de la jornada laboral, los trabajadores recibieron ¢26.019 millones hasta el cierre del año anterior.

Mientras que, por la suspensión del contrato de trabajo, fueron ¢7.222 millones, muestra la información de cancelaciones brindada por la Superintendencia.

El registro de pagos del FCL excluye los retiros asociados al cumplimiento del quinquenio que ascendió a casi ¢70.000 millones.

Tampoco incorpora ¢552 millones correspondientes a beneficiarios directos de trabajadores fallecidos durante el año anterior.

“Los momentos de entrega más relevantes del FCL fueron en abril y mayo (del 2020) cuando hubo más cese de personas de relaciones laborales”, contó Rocío Aguilar, jerarca de la Supén.

Añadió que el retiro del Fondo de Capitalización, durante el año pasado, fue equivalente al 11% del monto total acumulado al cierre del año, que rondó los ¢722.000 millones.

El FCL es el dinero que aporta el patrono a favor de sus trabajadores como parte de su cesantía. Mes a mes, el empleador traslada el equivalente al 1,5% del salario de la persona a la OPC en la cual se encuentre afiliada.

En el caso de solicitudes presentadas para el retiro del FCL, las operadoras complementarias reportaron 379.142 peticiones efectuadas por trabajadoras afectados por la pandemia al cierre del 2020.

El 67% de las peticiones, es decir 254.060, estuvieron relacionadas con el cese de la relación laboral.

El restante 33% se distribuye entre reducciones de jornada y suspensión de contratos de trabajo, muestran los datos de Supén.

Las entidades financieras iniciaron la entrega de los recursos a raíz del efecto de la pandemia, desde abril del 2020, luego de una reforma a la Ley de Protección al Trabajador, avalada ese mismo mes en el Congreso.

El cambio legal incorporó nuevas modalidades de retiro del FCL, pues antes solo era posible cada cinco año o cuando había una ruptura de la relación laboral.

Por otra parte, el Fondo de Capitalización Laboral recibe, desde el año anterior, menos aporte mensual después de que los legisladores redujeran, en setiembre del 2020, la contribución patronal del 3% al 1,5%.

Previo al cambio, la mitad de la contribución del patrono pasaba un año como parte de las inversiones del FCL y, pasados los 12 meses, el dinero se enviaba al Régimen Obligatorio de Pensiones Complementarias (ROP).

Además del traslado de la mitad del aporte patronal, la reforma estableció que las ganancias de la inversiones del FCL ya no se entregarán al trabajador cada quinquenio o cuando haya un cese laboral, sino que se acumularán en el saldo del ROP de cada afiliado.

Menos cotizantes

Róger Porras, gerente de Popular Pensiones, comentó que los trámites de retiro del FCL por ruptura del contrato laboral, se dieron principalmente durante el segundo trimestre del 2020.

El jerarca destacó que aproximadamente un 20% de los pagos efectuados, el año anterior estarían directamente ligados al efecto de la pandemia, en esa operadora.

“Uno de los elementos donde se evidencia la crisis, corresponde a la disminución en la cantidad de clientes aportantes, que está ligada al incremento del desempleo y también los trabajadores que se han mantenido en cese temporal de labores”, explicó Porras.

El trabajador aportante al FCL es aquella persona que, para el mes de referencia, contribuyó en su cuenta individual.

La información entregada por las OPC muestran que, a inicios del año pasado, había 1,2 millones de trabajadores a quienes su patrono hacía la contribución al Fondo de Capitalización Laboral.

Sin embargo, a noviembre del año anterior, la cantidad se había reducido a 908.021 personas.

No obstante, fue en junio del 2020 cuando registró el dato más bajo de aportantes por parte de las operadoras de pensiones, 776.070 trabajadores que recibieron su contribución al FCL.