
La apreciación del colón frente al dólar mantiene en vilo al sector agropecuario, debido a los efectos que genera sobre la actividad exportadora y al aumento de las importaciones de productos agrícolas, lo que podría desplazar la producción nacional.
Ante este panorama, actores del sector plantean algunas propuestas para enfrentar la situación.
El economista Víctor Umaña planteó modificar la operación del Mercado de Monedas Extranjeras (Monex). Explicó que actualmente se presentan picos de demanda en momentos específicos —principalmente de empresas que generan dólares y requieren colones—, lo que provoca presiones al alza que terminan por mantenerse de forma permanente.
“Se podría coordinar mejor la demanda de otros actores, como las operadoras de pensiones, los grandes importadores y las empresas estatales como el ICE y Recope, y se matizarían mejor esos picos. El Banco Central debería tener un rol más activo para evitar que el tipo de cambio siga cayendo de manera desalineada respecto a los cambios de la economía; es evitar esos cambios abruptos”, destacó el economista.
Umaña consideró que cuando la apreciación del tipo de cambio es persistente y profunda genera efectos reales en el empleo, la inversión y la competitividad del país.
“La política económica debe reconocer estas tensiones y utilizar los instrumentos a disposición para proteger la capacidad productiva del país”, comentó.
El economista planteó que la agricultura de exportación registra un incremento de los costos cercano al 30%, cifra que corresponde a la estimación de la apreciación del tipo de cambio desde 2022.
Entre los costos mencionó el pago de planillas, transporte e insumos, que se cancelan en colones, por lo que ahora los productores deben destinar más dólares para cumplir con esas obligaciones.
Por su parte, Sigurd Vargas Yong, presidente de Caproexmes CR, propuso reducir la tasa de política monetaria (TPM) como una alternativa.
“La política monetaria tiene que ser más agresiva y contundente”, subrayó.
La TPM es la principal referencia para el mercado en colones, ya que influye tanto en los créditos como en los ahorros. Vargas también señaló que el Banco Central debería salir a comprar dólares de manera agresiva para detener la caída del tipo de cambio.
Por su parte, Renzo Céspedes, asesor y consultor en comercio internacional del sector agroindustrial, consideró que la apreciación del tipo de cambio funciona como un subsidio encubierto a las importaciones y un impuesto directo a las exportaciones.
Céspedes también recomendó una reducción de la TPM, especialmente frente a un panorama de inflación negativa, y también plantea establecer un control estricto sobre el origen de los dólares que ingresan al país.
El analista afirmó que este contexto está generando una contracción en los sectores productivos, debido a la falta de competitividad en el mercado externo, y provoca que la producción local resulte más cara frente a las importaciones.
Según explicó, estos factores afectan principalmente a las empresas del régimen definitivo —que pagan el impuesto sobre la renta—, donde se concentra gran parte de la actividad agropecuaria y agroindustrial.
Por su parte, la Cámara Nacional de Productores y Exportadores de Piña (Canapep) consideró necesario abrir una conversación técnica y responsable con las autoridades monetarias, que tome en cuenta impactos macroeconómicos como la competitividad, el empleo, los encadenamientos productivos y la recaudación, sin simplificar el tema a un solo sector.
La Cámara también propuso fortalecer la agenda interna de competitividad, con mejoras en infraestructura, puertos, trámites, seguridad y logística, factores que —según la gremial— terminan convirtiéndose en un “segundo arancel” cuando la rentabilidad del sector está bajo presión.
