
Viajes, muebles, ropa, comida, reintegros de dinero a sus cuentas y hospedaje en hoteles de playa y montaña.
Estos son algunos de los beneficios que las empresas emisoras de tarjetas de crédito en Costa Rica ofrecen a sus clientes o potenciales tarjetahabientes mediante los sistemas de puntos.
Se trata de planes que las firmas emplean para incentivar a sus clientes a que utilicen las tarjetas y, a modo de gratificación, este acumula puntos por cada compra, que más adelante puede canjear por servicios o bienes.
Sin embargo, existen algunas restricciones que los tarjetahabientes deben tomar en cuenta para no perder los puntos acumulados.
Entre las entidades que cuentan con este sistema de puntos están Nacional, de Costa Rica, Lafise, Promérica, Citi, Scotiabank y Credomátic, cuyos representantes destacaron las ventajas de contar con sus respectivas tarjetas de crédito.
Datos aportados ayer por el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC) indican que, a octubre del año pasado (último dato disponible), en el mercado nacional había 379 tipos de tarjetas de crédito.
Esto representa un incremento de 18 tarjetas respecto a la medición de julio del 2011, cuando la entidad registró 361.
La misma institución aportó otro dato que demuestra el alcance de este producto en el país: a octubre anterior circulaban 1,46 millones de tarjetas de crédito, para un aumento de 35.000 respecto a julio pasado.
Es decir, hay cerca de una de estas tarjetas por cada persona perteneciente a la población económicamente activa (PEA) del país, número que en el 2010 fue de 1,9 millones de trabajadores.
En el caso de algunas tarjetas, estos puntos los traducen en cenas, tiquetes para el cine, combustible, hospedaje o hasta en electrodomésticos.
Otras firmas cambian esos puntos por dinero en efectivo, en los saldos de la tarjeta o como un disponible para hacer compras en una serie de negocios afiliados.
A esta modalidad se le conoce en la jerga tarjetera como
Otro detalle por tomar en consideración: la aplicación de los sistemas de puntos no se relaciona con la tasa de interés que la empresa cobra por la tarjeta, explicaron los voceros de los bancos consultados.
Cynthia Zapata, jerarca de la Dirección de Apoyo al Consumidor, explicó que los usuarios deben analizar antes cuál es el esquema que más se ajusta a su realidad presupuestaria.
Por ejemplo: si se trata de alguien con estrechez económica o con ingresos variables, el mejor sistema es el de
Si es un cliente con sus finanzas al día, entonces el mejor sistema es el de millas, porque esa persona tiene la posibilidad de emplearlas para viajar.