
Los salarios reales (ya descontando la inflación) registran una pronunciada desaceleración en su ritmo de crecimiento desde mediados del 2025.
Las personas más afectadas por este freno fueron los trabajadores del sector público; así como los trabajadores de calificación baja y alta, según lo reveló el Banco Central de Costa Rica (BCCR) en su Informe de Política Monetaria (IPM), publicado a finales de enero del presente año.
Al trimestre móvil concluido en noviembre del 2025, los ingresos reales registraron una variación interanual de 0,8%, lo que representó 5,3 puntos porcentuales menos que en igual periodo del 2024, cuando la variación fue de 6,1%, según la serie de tendencia.
En contraste, los datos a mayo del año pasado mostraban un crecimiento interanual de los ingresos de 6,75%, lo que representó un aumento de 0,79 puntos porcentuales respecto al mismo corte del 2024. Después de este momento, el ritmo de incremento se desaceleró.
¿Qué ocurre?
Para Daniel Ortiz, economista y director de la firma Consejeros Económicos y Financieros (Cefsa), la desaceleración obedece principalmente a un menor dinamismo del empleo efectivo, una tendencia que, según dijo, se observa desde la pandemia y que no es exclusiva de Costa Rica.
A ello se añade la salida constante de personas del mercado laboral y un menor crecimiento del ingreso laboral agregado —entendido como el total de remuneraciones percibidas por los trabajadores—, en un entorno de baja demanda interna y mayor incertidumbre.
Ortiz añadió que la inflación persistentemente baja también incide de forma indirecta, al reducir el margen para ajustes salariales nominales (que no descuentan la inflación), sobre todo en sectores con limitada capacidad para trasladar costos a los precios.
En la misma línea, Luis Oviedo Carballo, investigador del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas de la Universidad de Costa Rica (IICE-UCR), coincidió en que la inflación negativa reduce la presión para realizar ajustes en los salarios nominales.
“Aunque los precios se mantengan bajos y mejoran el poder adquisitivo de los ocupados, en la práctica, los empleadores tienden a no realizar ajustes salariales a sus empleados cuando no ven aumentos en el costo de vida general del país”, indicó el economista.
Oviedo mencionó, además, la apreciación del colón frente al dólar. De acuerdo con lo que expuso, esto afecta directamente a los trabajadores de alta calificación, en especial en sectores como zonas francas, tecnología y servicios empresariales.
“Una parte importante de estos trabajadores reciben salarios en dólares o con componentes indexados al tipo de cambio (bonos, incentivos, etc), por lo que un dólar más barato se traduce en menores ingresos en colones, aunque su salario en dólares no haya cambiado”, explicó.
Adicionalmente, debe considerarse un efecto de base, tras el crecimiento relativamente elevado de los salarios reales en 2024, era esperable que en 2025 no se repitieran tasas de expansión similares.
— Daniel Ortiz, director de Cefsa
Desaceleración a distintos ritmos
El Informe de Política Monetaria expone que la desaceleración en el crecimiento de los ingresos no ha sido homogénea, pues varía según el nivel de calificación del trabajador y el sector institucional.
De acuerdo con el grupo ocupacional, los ingresos de calificación media registraron un aumento interanual de 2,5% al término de noviembre, lo que equivale a 2,7 puntos porcentuales menos que en el mismo periodo del 2024. En contraste, los de calificación alta y baja experimentaron contracciones interanuales de 1,7% y 0,8%, respectivamente.
Oviedo consideró que el efecto cambiario ayuda a explicar por qué la desaceleración ha sido más pronunciada entre los trabajadores de alta calificación, mientras que los de calificación media aún muestran variaciones positivas.
En el caso de los trabajadores de menor calificación, sus ingresos suelen ubicarse cerca del salario mínimo —cuyos ajustes dependen de los decretos del Ministerio de Trabajo— o se encuentran en la informalidad, donde existe una limitada capacidad para subir precios o cobrar más por su trabajo, incluso cuando aumentan sus costos.
Desde la perspectiva del director de Cefsa, en el comportamiento de los salarios reales de los trabajadores de alta calificación también incide la desaceleración de actividades vinculadas a la inversión y a los servicios empresariales, que moderaron su expansión en el 2025, en un entorno de mayor incertidumbre externa asociado a cambios en la política comercial y los aranceles.
Para los trabajadores de baja calificación, en tanto, influyen la debilidad del consumo interno y el bajo crecimiento de actividades intensivas en empleo, como comercio, agricultura y algunas ramas de la construcción.
Por sector institucional, por su parte, tanto los ingresos del sector privado como los del público redujeron su ritmo de crecimiento, aunque la desaceleración fue más marcada en este último.
Según el IPM publicado en enero pasado, en el periodo analizado los ingresos crecieron interanualmente 1,3% en el sector privado y 0,4% en el público, frente a aumentos de 5,4% y 8,7%, respectivamente, en noviembre del 2024.
En el sector público, añadieron Oviedo y Ortiz, la desaceleración de los salarios reales responde principalmente a las restricciones fiscales derivadas de la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas y la Ley Marco de Empleo Público, que han limitado los aumentos nominales y erosionado el poder adquisitivo con el paso del tiempo.
