Los líderes del G20 ratificaron, este sábado 30 de octubre, su respaldo al impuesto mínimo a las multinacionales del 15% después de años de conversaciones, informó la Casa Blanca en un comunicado.
“Todos los líderes apoyaron un impuesto mínimo global. El presidente, Joe Biden, destacó la importancia de este acuerdo histórico durante su intervención”, dijo Biden, quien participa en la cumbre del G20 en Roma, Italia.
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Biden declaró además que “la comunidad internacional, gracias al acuerdo sobre este impuesto mínimo global, apoyará a las personas al asegurarse de que las empresas contribuirán al pagar la parte que les corresponde”.
“Esto es más que un simple acuerdo fiscal, es la diplomacia que está remodelando nuestra economía global y brindando beneficios a nuestra gente”, añadió.
El pacto ya había ganado un enorme apoyo, en julio y en este mes, cuando los ministros de Economía y Finanzas del G20 pactaron un acuerdo marco, como ocurrió después en el marco de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
El acuerdo tiene dos objetivos fundamentales: impedir que las grandes multinacionales desvíen sus beneficios a países considerados prácticamente como paraísos fiscales y abordar la naturaleza digital del comercio internacional al gravar a las compañías en los lugares en los que operan, en lugar de aquellos países donde declaran sus beneficios.
Estados Unidos y cinco gobiernos europeos contribuyeron hace poco más de una semana a cimentar esta ratificación al permitir a los países europeos que mantengan sus impuestos sobre servicios digitales a gigantes como Facebook y Amazon.

Por lo demás, el foro principal de este sábado, Economía y Salud Global del G20, fue escenario de un “amplio consenso” a la iniciativa de la Presidencia italiana para establecer un grupo de trabajo global sobre salud y las finanzas, con objeto de favorecer “una colaboración más estrecha entre estos dos mundos”.
La medida avalada se estructura en torno a dos pilares: un impuesto de sociedades mínimo del 15% para aquellas empresas que facturen más de $750 millones de euros anuales ($867 millones) y una medida para que los ingresos abonados por las grandes empresas tecnológicas lleguen a los países donde obtienen sus beneficios y no donde tienen su sede social.
Esta última medida se aplicará a las multinacionales cuya facturación mundial supere los $23.000 millones y cuya rentabilidad sea superior al 10%, precisa el comunicado.
La OCDE lanzó la idea del impuesto mínimo global hace ocho años. Pero fue hasta marzo pasado cuando recibió el respaldo de Joe Biden, presidente de Estados Unidos, que la propuesta empezó a avanzar.
Primero, las siete potencias globales aglutinadas en el G7 comenzaron las discusiones y luego pasó al G20. Este último órgano instruyó a la OCDE a efectuar un diálogo más global cuyos frutos precisamente se anunciaron este viernes. Ahora, el acuerdo vuelve al G20 para su aprobación final e implementación en el 2023.