
El monto que se paga en impuestos por traer al país un pick-up usado registró un drástico aumento debido a una disposición de la Dirección General de Aduanas.
En la resolución DGA 021-96, del 7 de febrero de 1996, la Dirección establece que los impuestos a los carros de carga liviana usados (que no sean de doble cabina) se calcularán sobre el valor promedio de mercado del auto y no sobre la factura que presenta el importador.
Para conocer el costo de mercado se utilizará el "libro negro", documento que se actualiza cada mes y que contiene el costo al que se venden los vehículos en Estados Unidos.
Esta decisión generó que autos, sobre los cuales antes se pagaban en impuestos cerca de ¢700.000, ahora enfrentan montos que sobrepasan el millón de colones.
El respaldo legal de la medida se encuentra en el decreto 24940, publicado el 5 de febrero pasado, que cambió la forma en que se calculan los tributos para todos los vehículos.
Con esta normativa se redujo el tributo selectivo de consumo a los autos populares del 60 al 40 por ciento, excepto los de los pick-ups que se encuentra en 25 por ciento.
Además, se estableció que el valor que se tomará en cuenta para calcular los gravámenes internos (selectivo de consumo, ventas y el 1 por ciento de la ley 6946) será el valor promedio del mercado y no sobre el valor depreciado o sobre el valor de la factura como se hacía en el caso de los pick-ups usados.
Los nuevos
Esta combinación de medidas generó bajas en los autos populares para el transporte de personas como los de la categoría sedán, en la que se encuentran modelos como el Nissan Sentra y Toyota Corolla de 1990. Pero implicó incrementos en carros más lujosos como los de tipo rural, tales como el Toyota Fourrunner y los pick-ups de segunda mano. En el caso de estos últimos nuevos, el valor de mercado coincide con el de factura, por lo que no experimentarán cambios.
De acuerdo con el director de Aduanas, Gerardo Bolaños, con el nuevo sistema ya no se podrá alterar el valor del auto pues antes --cuando el cálculo se efectuaba con base en el valor consignado en la factura-- a veces aparecían montos muy bajos y, por ende, se cancelaban menos tributos.
Sin embargo, para José Carballo, vicepresidente de la Cámara Automotriz, que agrupa los importadores de vehículos usados, la medida es "injusta", en especial porque muchos productores usan estos autos como herramienta de trabajo y porque no se les avisó con anterioridad lo que llevó a mucha gente a importar su carro sin saber que luego tendría que cancelar más en tasas impositivas.
Para el director de Aduanas, los vehículos de trabajo que usan los productores generalmente son nuevos y estos no variaron de precio.
Bolaños dijo que no piensan hacer variaciones al decreto; sin embargo, Carballo mencionó que se reunirán con altos funcionarios del Ministerio de Hacienda para explicar las implicaciones y gestionar cambios.
