Los tres convenios fueron negociados durante años, y las dificultades para que se concretaran hacen casi imposible la concertación de otros acuerdos similares durante el actual período de Obama.
El presidente estampó su firma en los documentos sin las ceremonias con fanfarrias de triunfo que normalmente acompañan este tipo de acontecimientos.
Los republicanos, partidarios de los acuerdos de libre comercio, han sido persistentes en sus críticas a lo que consideran defectos de las políticas comerciales de Obama. Casi tres cuartas partes de los demócratas en la Cámara de Representantes votaron en contra de los tres tratados comerciales.
Con los tres acuerdos aumentan a 20 los países que tienen relaciones de libre comercio con EE. UU.
El comercio persistirá como un tema importante, pues el Gobierno impulsa un acuerdo importante para la cuenca del Pacífico. El Congreso y la Casa Blanca tienen diferencias fuertes sobre China.