Marvin Barquero. 5 marzo

Un proyecto presentado por la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva) a los empresarios, pretende ampliar en tres etapas la terminal de cruceros en el muelle Hernán Garrón o muelle Alemán, en el centro de la ciudad de Limón.

El plan pretende dotar de infraestructura de atención a los visitantes en una primera etapa, establecer una marina en la segunda y en la tercera parte abrir un tercer puesto de atraque de buques y construir restaurantes, tiendas libres y hoteles.

El objetivo es aprovechar la creciente industria de cruceros en el Caribe y fortalecer la recuperación del sector, que fue afectado en las temporadas 2011-2012 y 2012-2013, según las cifras oficiales.

Datos de la página web del Instituto Costarricense de Turismo (ICT) indican que en la temporada 2010-2011 se registraron un total de 370.307 turistas en cruceros. Las dos temporadas siguientes se precipitó el sector y, desde ahí, viene en una lenta recuperación.

Martí Jiménez, presidente de la Asociación Costarricense de la Industria de Cruceros (ACIC), recordó que en los 10 años, del 2008 al 2018, la cantidad de cruceristas en el mundo subió 64%, que el Caribe mantiene un tercio del mercado mundial, que Limón está en un subsegmento del Caribe y que se siguen produciendo barcos que tienen que colocar en algún lado.

Agregó que solo en el 2018 las navieras están esperando la entrega de 14 barcos nuevos y otros 21 para el 2019 (y así sucesivamente), los cuales van desde menos de 200 pasajeros hasta más de 5.000 pasajeros. "Esto responde a una demanda creciente de pasajeros que repiten y nuevos pasajeros", aseguró.

Actualmente funcionan dos puestos de atraque para cruceros en la terminal Hernán Garrón o muelle Alemán, en el centro de Limón. El proyecto permitiría abrir un tercer puesto para buques y construir instalaciones, como tiendas, restaurantes y hoteles. Foto: John Durán
Actualmente funcionan dos puestos de atraque para cruceros en la terminal Hernán Garrón o muelle Alemán, en el centro de Limón. El proyecto permitiría abrir un tercer puesto para buques y construir instalaciones, como tiendas, restaurantes y hoteles. Foto: John Durán
Proyecto

La iniciativa con los cruceros se incluye dentro del plan maestro de Japdeva, el cual pretende como uno de sus ejes el traslado de todo el trasiego de carga de exportación y de importación al muelle de Moín, también en Limón.

Ese plan maestro responde a las necesidades de ajustes de Japdeva, en vista de la competencia que le traerá la terminal de contenedores de Moín, que construye la empresa APM Terminals. Empero, no se tienen fechas definidas para el inició de las modificaciones en los muelles de la Junta.

En el muelle Hernán Garrón funcionan actualmente el trasiego de carga, especialmente de importación, y dos puestos de atraque de buques cruceros.

El gerente portuario de Japdeva, José Aponte, explicó que la primera etapa consiste en construir un área de infraestructura complementaria para pasajeros, pues actualmente no existen instalaciones con ese fin en la zona donde están los dos atracaderos de buques cruceros.

Esta etapa se pretende realizar en las condiciones actuales, es decir sin que se destine el muelle Hernán Garrón totalmente a la actividad de cruceros.

Esas obras para una mejor atención a los pasajeros se realizarían mediante una alianza público-privada, con un contrato de explotación de corto plazo, adelantó Aponte.

En la parte del muelle dedicado a cruceros que está abierta totalmente se harían una serie de obras para atención y recreación de los pasajeros de los buques.

Aponte advirtió de que la etapa en la cual se abriría el tercer puesto de atraque de cruceros y se harían las tiendas, restaurante y hotel, depende de cuándo se logre trasladar todo el trasiego de carga a Moín.

Además, la junta directiva de Japdeva analiza el modelo a utilizar. "Se trata de escoger si se da en concesión o en una administración interesada o la desarrollamos nosotros", explicó el gerente portuario.

Aunque no hay cifras de inversión, Aponte calculó que las obras para atención valen entre $1 millón y $2 millones, la marina entre $4 millones y $6 millones y el valor de las obras cuando se saque la carga depende del tipo de instalaciones por hacer.

El presidente de ACIC, por su lado, dijo que como mínimo se debe ofrecer baños decentes a los turistas y evitar que caminen entre furgones. O, por supuesto, pensar en grande con áreas comerciales, zonas recreativas y demás. Además, la estructura tarifaria actual desincentiva a los barcos pequeños y medianos.

"Como el puerto fue diseñado cuando no había cruceros, la parte estética representa un reto importante. A pesar de las limitaciones actuales, Japdeva ha hecho algunas mejoras estéticas y funcionales, pero con la salida de la carga existe una oportunidad enorme para cambios mayores", detalló Jiménez.