Óscar Rodríguez. 6 abril
El bufete Fragomen decidió, durante el 2020, remodelar una vivienda en Escazú para instalar su nueva oficina y dejar de alquilar en un oficentro. Foto: Cortesía Fragomen/Andrés García
El bufete Fragomen decidió, durante el 2020, remodelar una vivienda en Escazú para instalar su nueva oficina y dejar de alquilar en un oficentro. Foto: Cortesía Fragomen/Andrés García

La pandemia sanitaria, decretada el año anterior, fue el momento elegido por la firma de abogados Fragomen para efectuar un cambio en su ambiente de trabajo y adaptarse a la nueva realidad poscoronavirus.

La decisión, inusual entre bufetes con operación internacional, fue remodelar una vivienda y convertirla en su nueva oficina, en vez de continuar con el alquiler de espacio en un oficentro tradicional.

“Siempre hemos estado en oficinas cerradas y pensábamos pasarnos a un nuevo lugar. Pero por la pandemia decidimos no hacer esa inversión. Entonces decidimos hacer este proyecto (nueva oficina) para imaginarnos como sería el futuro del trabajo”, afirmó Leonor Echeverría, socia directora del bufete Fragomen.

Echeverría enfatizó que la nueva oficina es un área de colaboración, con espacios amplios y ventilación natural. Está ubicada en San Rafael de Escazú.

Este despacho opera en Costa Rica desde el 2007, y se especializa en efectuar trámites migratorios a empleados de compañías multinacionales con operación en el país, como las ubicadas en zonas francas.

“Se hizo una remodelación total. Invertimos mucho tiempo en idear los cambios, pues queremos que cuando los clientes vengan se sientan a gusto. También para que nuestros colaboradores se sientan que trabajan desde la casa por la comodidad y no tener que compartir todos los espacios”, dijo Echeverría.

Así como el bufete Fragomen, otras compañías decidieron, durante el 2020, remozar sus instalaciones dado que el teletrabajo brindó la opción de efectuar cambios en los inmuebles.

Los trámites de permisos para remodelaciones presentados al Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos (CFIA), muestran que se registraron autorizaciones por 1,16 millones de metros cuadrados (m²), el año pasado, lo cual representó una baja de apenas 0,8%, respecto a los 1,17 millones de m² del 2019.

La cifra contrasta con la caída de 31% en la cantidad de m² totales de construcción de nuevas obras, en ese mismo periodo.

Otra organización que optó por renovar espacios fue la Universidad Fidélitas que aprovechó las circunstancia del año anterior, para ejecutar varias mejoras en la infraestructura. La institución invirtió $1,5 millones en su sede principal.

“Hay remodelaciones y arreglos a nivel de infraestructura que hubieran sido muy complicados con la presencia de estudiantes y profesores. El hecho de que las clases fueran virtuales, durante esta época de la pandemia, nos ha permitido llevar a cabo una serie de trabajos para cuando regresen presencialmente”, comentó Emilia Gazel, vicerrectora de Fidélitas.

Por su parte, Improsa Sociedad Administradora de Fondos de Inversión (SAFI) realizó modificaciones en el edificio Oficentro Dent, en el barrio del mismo nombre, en San José.

“El inmueble se encuentra en el corazón de la zona este, en Barrio Dent, pero debido a su edad contaba con deficiencias estructurales, no cumplía con la Ley 7.600 y además no se encontraba alineado con las necesidades actuales de las empresas, razón por la cual se decidió transformar integralmente adecuándolo a las nuevas exigencias de las empresas”, comentó Jaime Ubilla, gerente de Improsa Banca de Inversión.

La remodelación del inmueble tuvo una inversión de $1,8 millones. Los trabajos incluyeron la renovación de la fachada, reforzamiento estructural, reacondicionamiento electromecánico y la construcción de parqueos.

El Banco de Costa Rica (BCR) remozó, el año pasado, la antigua sede de Bancrédito en el centro de Cartago.

“Trasladar las operaciones de la oficina de Cartago a esta renovada edificación, nos ha permitido ofrecer más y mejores productos y servicios a nuestros clientes y usuarios”, manifestó Kattia Barahona, gerente Local de Cartago, en octubre anterior.

El edificio, construido en 1958, entró en un proceso de renovación por un plazo de cuatro meses.