
Hasta hace tres meses grupo El Ángel era conocido por sus empresas dedicadas o relacionadas con la industria alimentaria, pero recientemente sus propietarios decidieron incursionar en el negocio de la tecnología.
Desde abril la compañía vende servicios administrativos, financieros y de software para mercadeo y ventas.
Para ese propósito, grupo El Ángel creó la firma SEA Servicios Múltiples, en la que laboran 60 personas. Las oficinas se encuentran en La Sabana (San José).
SEA cuenta, por ahora, con 25 clientes, entre los que se encuentran pequeñas y medianas empresas, principalmente.
Grupo El Ángel entró al negocio de las firmas de servicios poco después de que el terremoto del 8 de enero dejara inservible su planta de mermeladas y dulces en Cinchona, distrito alajuelense de Sarapiquí.
Analía García, presidenta del Grupo, comentó que la idea de crear una empresa orientada a ofrecer soluciones tecnológicas tiene más de 20 años, pero fue hasta hace cinco años cuando comenzó a tomar forma.
García explicó que primero probaron la idea ofreciendo los servicios a sus propias compañías: El Ángel, de mermeladas; Productos Negrini, de salsas, y las distribuidoras Panal y Noble.
“Lo hicimos hasta que el año pasado se tomó la decisión de dar soluciones financieras, administrativas y de mercadeo fuera del Grupo”, dijo García.
Actualmente SEA asesora en la utilización de herramientas tecnológicas como SAP (un sistema integrado para administración de negocios), factura electrónica y Core Talk ( software de envió y recepción de mensajes de texto para empresas que requieren enviar recordatorios de citas, ofertas o información a sus clientes).
Cautela. García destacó que “la inversión (para iniciar el negocio) no es demasiado grande”.
“Empezamos con pasos cautelosos. Este año no es para arriesgarse demasiado. Por ahora lanzamos tres productos e iremos incorporando más software ”, añadió.
Mario Guzmán, gerente general de SEA, manifestó que entre sus clientes figuran salones de belleza, veterinarias, colegios profesionales y distribuidoras, entre otros.
“Para nosotros fue importante que en lugar de quedarnos tomados por esa situación, más bien paráramos a pensar hacia dónde dirigirnos: una opción era achicarnos, despedir personal. La otra era mantenernos e intentar crecer hacia otros campos”, comentó García.
