
La inversión que realiza el Estado en educación, salud y pensiones, entre otros, ayuda a reducir la desigualdad en nuestro país.
Así lo señala el decimosexto informe
La inversión social pública incluye los programas universales (los que cubren a toda la población, como salud y educación), los restrictivos (como la educación superior), los contributivos (como los regímenes de pensiones) y los selectivos (que se dirigen a los grupos de menores recursos).
Uno de los ejercicios que hace el estudio es incorporar esta inversión como un ingreso para los hogares, que se suma al ingreso autónomo o aquel que la familia es capaz de generar.
Cuando se lleva a cabo este ejercicio, el ingreso de los hogares del primer decil (el 10% más pobre) aumenta en más de tres veces y el del segundo decil (el segundo 10% más pobre) se duplica.
Lo anterior disminuye la distancia entre los ingresos de los que menos tienen y los de quienes más tienen, lo cual lleva a una reducción de la desigualdad.
“La inversión social pública en Costa Rica, basada fundamentalmente en programas de carácter universal, tiene un notable efecto redistributivo en la población, el cual ha crecido de modo sustancial en las últimas décadas, pero no alcanza a revertir el aumento de las desigualdades generadas en la economía real”, concluye el estudio.
“Las presiones inerciales que generan los gastos permanentes plantean el dilema de cómo atender el creciente deterioro fiscal sin afectar la inversión pública y social”, señala el documento.
El monto que se destina a inversión social pública, según el informe, es de ¢3,5 millones de millones, un promedio de ¢769.000 por persona, por año.
“Para una familia de cuatro miembros, ello representa un monto mensual próximo a los ¢256.000”, señala el documento.
Los programas o servicios universales representaron en el 2009 un 57% de la inversión social pública; los contributivos, un 22%; los selectivos, un 11%, y los restrictivos, un 10%.
Los programas selectivos, dirigidos a grupos relegados del acceso a las oportunidades, tienen un impacto significativo en abatir la pobreza, señala el informe, a pesar de las filtraciones (captación de recursos por parte de personas que no pertenecen a la población meta).
Algunos de estos programas son el régimen no contributivo de pensiones, que atiende a adultos mayores, y el programa Avancemos, que otorga becas a estudiantes, generalmente a jóvenes de pocos recursos.