Patricia Leitón. 7 enero, 2009
Pantalla completa Reproducir
1 de 3

La inflación concluyó el 2008 en un 13,9%, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos.

Para una familia, el incremento significa que ahora requiere ¢113.900 para comprar lo mismo que hace un año adquiría con ¢100.000.

En diciembre el indicador de precios bajó un 0,42% respecto a noviembre, gracias a las reducciones en los precios de la gasolina, el tomate, el gas licuado, el diésel y los carros.

En diciembre también hubo alzas, pero las bajan impactaron más.

Los aumentos más importantes del último mes del año fueron los de la papa, el casado, el plátano, el atún y el chile dulce.

El resultado anual es inferior que el pronóstico hecho por el Banco Central en julio pasado, del 14,2%.

Por sectores, los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas fueron los que más subieron en el año (22,81%); no obstante, dichos precios comenzaron a desacelerarse pues llegaron a crecer casi el 28% en setiembre del 2008 respecto a setiembre del 2007.

Comparada. Comparada con los resultados de otros países latinoamericanos, la inflación tica resultó la tercera más alta después de Venezuela y Nicaragua.

El presidente del Banco Central, Francisco de Paula Gutiérrez, ha explicado que Costa Rica, a diferencia de otros países latinoamericanos, tiene muchos precios que se ajustan conforme a la inflación pasada, lo cual impide que la desaceleración se realice al mismo ritmo que los demás.

Ejemplos de precios indexados son los salarios, los alquileres, las tarifas de algunos servicios públicos y los impuestos a los combustibles.

No obstante, Gutiérrez también reconoce que en Costa Rica hay factores estructurales en los cuales se requiere trabajar.

Nueva tendencia. Con el resultado de diciembre la inflación empezó la tendencia a la desaceleración (los precios crecen, pero menos) que esperaba el Banco Central.

Dicha expectativa se sustenta en la reducción que han tenido los precios internacionales del petróleo, los alimentos y otras materias primas.

Además, el Banco Central espera que la restricción monetaria que comenzó a aplicar desde el 2007 –que influyó en el aumento en las tasas de interés y la menor disposición de crédito– frene el consumo de las personas, y esto ayude a aliviar presiones sobre los precios.

Los resultados al tercer trimestre del gasto de los hogares en consumo final ya muestran que los ticos han frenado el consumo que tenían en el 2007.

La inflación trimestral anualizada, que indica la inflación que se tendría en los próximos 12 meses si los precios se comportaran como en los últimos tres meses, se sigue desacelerando, lo cual refuerza la idea de que los precios crecerán a menor ritmo.

El Banco Central publicará a finales de este mes la meta de inflación para este año. Gutiérrez dijo que uno de los factores más difíciles para establecer esta meta es estimar lo que puede pasar con el precio internacional del petróleo.