Marvin Barquero. 13 octubre, 2020
El hotel Castillo El Arenal, ubicado junto al lago y con el volcán al fondo, redujo la tarifa de $65 a ¢23.000 por noche, para atraer a los nacionales. Foto: Cortesía
El hotel Castillo El Arenal, ubicado junto al lago y con el volcán al fondo, redujo la tarifa de $65 a ¢23.000 por noche, para atraer a los nacionales. Foto: Cortesía

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) para servicios de alojamiento revela una caída en las tarifas de hoteles y cabinas al comparar este año con el 2019 (variación interanual), la cual se refleja, también, en los recientes meses de reapertura.

En el mes de setiembre pasado, por ejemplo, el IPC para servicios de alojamiento se ubicó en -4,64 en su variación interanual (respecto al mismo mes del 2019). Esta medición la realiza el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

El mencionado indicador se posicionó en -5,93 en agosto y en -9,18 de julio, también en variaciones interanuales, según el INEC. Este mide el comportamiento de los precios, en iguales condiciones y para el mismo servicio, en 40 hoteles y cabinas de todo el país.

Mientras tanto, los empresarios aseguran que están aplicando rebajas de tarifas de hasta 50%, en esta fase de atracción del turismo interno y que, además, es parte de la denominada temporada baja.

Muchas empresas, también, ampliaron servicios incluidos en las tarifas, como más alimentación y, en otros casos, la promoción se extiende a pagar dos y quedarse tres noches. La estrategia depende de cada establecimiento.

De acuerdo con los empresarios, las quejas de clientes que se reflejan en redes sociales se debe a la idea de hospedarse con tarifas menores al 50% respecto a los precios normales.

Pero eso no es posible, pues lo negocios perderían el punto de equilibrio y, por tanto, no lograrían reiniciar operaciones luego de los cierres por la pandemia, coincidieron la Cámara Costarricense de Hoteles (CCH) y algunas empresas consultadas.

La actividad hotelera cayó totalmente entre marzo y abril, debido a las medidas de restricción aplicadas por el país para enfrentar al nuevo coronavirus. A partir del 16 de mayo se autorizó la reapertura para establecimientos de 20 o menos habitaciones.

Ese tipo de establecimiento pequeño representa el 83% de la totalidad de negocios del ramo en el país, de acuerdo con cifras del Instituto Costarricense de Turismo (ICT).

El país tiene, según esa fuente, 3.084 hoteles y cabinas con esa característica, de los 3.715 sitios totales de hospedaje. Representan 24.082 habitaciones de las 57.789 que en total ofrece Costa Rica.

La apertura a la totalidad de hoteles, con un aforo el 50%, se aplicó a partir del 1.° de junio pasado. La reactivación fue muy lenta por dos motivos: una gran cantidad de las empresas de hospedaje depende de los turistas extranjeros y en negocios muy pequeños no era rentable abrir con el 50% de la capacidad según una encuesta de la CCH, de junio pasado.

Otro aspecto que afecta los precios y la reactivación es el aumento en el precio del dólar, pues muchas de las compañías tienen las tarifas referidas a esa moneda.

Entre abril, a la fecha, el tipo de cambio del dólar respecto al colón, en el mercado Monex, aumentó cerca de 5%, al pasar de ¢576 a cerca de ¢604.

Estrategia

La directora ejecutiva de la CCH, Flora Ayub, explicó que en hoteles de segmento alto se están aplicando fuertes bajas en tarifas como estrategia para la atracción de los visitantes nacionales.

Explicó que tuvo la experiencia personal en una gira de trabajo a Puerto Jiménez, donde un hotel de ese segmento bajó tarifas de cerca de los $1.000 por una habitación a $250 para nacionales.

Aunque la CCH no ha aplicado una encuesta, dijo que se atreve a decir que el 100% de los afiliados aplicó reducción de tarifas o algún adicional, como incluir otros tiempos de comida en el precio.

Estas reducciones y servicios adicionales se mantienen vigentes, en la totalidad de los casos consultados, hasta finales de noviembre, pues en el mes de diciembre se inicia lo que el sector turismo denomina la temporada alta.

También en el segmento alto, Nayara Springs, ubicado en la zona turística de Arenal, concretamente en La Fortuna, San Carlos, redujo la tarifa por la habitación de $750 la noche a $450.

Esa reducción no afecta las amenidades ofrecidas y tampoco los estrictos controles sanitarios, explicó Constanza Navarro, directora de Ventas y Mercadeo de ese complejo.

Junto al lago Arenal, en jurisdicción de El Castillo, Peñas Blancas, San Ramón, Fermín Ramírez, propietario del hotel Castillo El Arenal, dijo que las tarifas normales por habitación eran de $65 por noche y que ahora las tienen en ¢23.000 para dos personas con desayunos incluidos.

“La motivación es reactivarnos juntos, poder tener a los colaboradores activos, poder generar algo aunque apenas cubre uno los gastos”, comentó el dueño de este hotel familiar de 16 habitaciones al consultarle por qué bajó tarifas.

Helen Salazar Chaverri, gerenta de Mercadeo de Aventuras Arenal y directiva de Arenal Cámara de Comercio y Turismo, consideró que los hoteles bajaron tarifas, algunos de hasta 50%, y otros con ofertas “especialísimas” de alimentación completa incluida.

Añadió que los tours han adaptado tarifas también a la realidad del mercado nacional y con ofertas de dos por uno.

“Lo que sí pasa es que aún hay personas que quieren viajar, no sé, a 25% de las tarifas y eso no es viable”, declaró Salazar.

“Hay un punto de costo, donde las empresas ya no pueden bajar más porque ni siquiera sería factible estar abiertos. Por eso se dan comentarios en redes sociales, es gente con expectativas de reducción de precios por debajo del costo y eso no lo podemos realizar, porque nosotros también necesitamos sacar los negocios adelante pagando nuestros costos”, explicó.

En Manuel Antonio, Quepos, mientras tanto, el gerente general de Los Altos Resort, Oren Marciano, dijo que están aplicando para esta temporada una reducción del 50% para nacionales y del 30% para extanjeros.

Medición

Nelson Castillo, coordinador de la Unidad de Índices de Precios del INEC, explicó que el alojamiento es uno de los 315 bienes y servicios que cada mes se consultan como parte del IPC general, mediante el cual se mide la inflación.

En alojamiento, detalló, mes a mes se consulta a los mismos 40 hoteles y cabinas incluidos en la metodología. Se pregunta por el precio del mismo servicio, en las mismas condiciones, de tal manera que sean comparables.

El investigador del INEC reconoció que la cantidad de información bajó en algunos meses con los cierres. En esos caso, la metodología acude a lo que se denomina “tasa de imputación”, lo cual permite asignar un valor a ese precio en función a las variaciones de los precios que efectivamente se recolectaron.

Castillo también recordó que tienen relevancia el precio del dólar, pues muchos establecimientos usan esa moneda para el cobro. En este caso, el INEC convierte la tarifa a colones, según el tipo de cambio aplicado por el establecimiento y si no el de referencia del Banco Central.

El INEC también aclaró que las tarifas de alojamiento se impactan con factores como las temporadas de turismo e incluso el estado del tiempo.