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Barreras tecnológicas, educativas y en infraestructura asfixian competitividad de cantones alejados de la GAM

El Índice de Competitividad Nacional evidencia diferencias marcadas entre cantones urbanos dentro de la Gran Área Metropolitana y los rurales o costeros

Las barreras en materias como el acceso a la tecnología y la educación así como el deficiente desarrollo en la infraestructura que enfrentan los cantones más alejados de la región central, asfixian sus niveles de competitividad en comparación con los territorios ubicados en el interior.

El Consejo de Promoción de la Competitividad de Costa Rica presentó, este jueves 11 de noviembre, la primera medición de su Índice de Competitividad Nacional (ICN), el cual determinó que solo 12 cantones ubicados en la Gran Área Metropolitana (GAM), de los 82 tomados en cuenta para este estudio, poseen condiciones excepcionales para que sus actores económicos se desarrollen; otros 22 apenas se pueden calificar como competentes.

La situación es muy distinta en el resto del país. Un total de 48 cantones (59% del total), incluidos todos los ubicados en las provincias costeras (con excepción de Esparza), apenas tienen condiciones que se calificaron como emergentes, limitadas o deficientes del todo.

Los cantones con una mejor calificación fueron Montes de Oca, Heredia, Belén, Cartago, Escazú, Flores, Alajuela, Moravia, San Pablo, Curridabat, La Unión y Santo Domingo. Ellos fueron los 12 únicos que superaron la calificación de 64,5 puntos de 100.

Bagaces, Parrita, Garabito, Carrillo, Turrubares, Osa, Buenos Aires, Acosta, Corredores, Jiménez, Nandayure, León Cortés, Río Cuarto, La Cruz, Upala Coto Brus y Matina se quedaron por debajo de los 50 puntos; mientras que Los Chiles, Guatuso y Talamanca ni siquiera superaron los 40.

La medición de ICN evidencia una marcada distinción entre cantones centrales y periféricos del país. “Sigue un patrón de adentro hacia afuera”, al igual que la mayoría de indicadores de progreso o desarrollo social de Costa Rica, según detalla el informe.

Andrés Fernández, investigador a cargo del estudio, explicó que existen diferentes factores que explican esta situación. Sin embargo, apuntó a que la mayoría corresponden a cuestiones estructurales, que no precisamente se resuelven en una sola administración gubernamental o municipal.

“Son cuestiones muy estructurales. Por eso, definitivamente, se requiere de una concertación nacional mucho más amplia sobre ellos”, detalló en entrevista con La Nación.

Barreras

Las barreras que explican las principales brechas para la competitividad entre regiones son muy variadas.

La inversión per cápita en servicios comunitarios y obras de capital, por ejemplo, es cinco veces mayor en los cantones con niveles de competitividad excepcionales que en los cantones de desempeño deficiente, y hasta dos veces mayor que en los de desempeño limitado.

En materia de infraestructura, el ICN determinó que el 78% de la superficie de ruedo de los cantones con desempeño excepcional está en buen estado; en contraposición a los cantones de desempeño deficiente, donde la proporción cae por debajo del 50%.

La conexión a Internet fijo también juega un papel relevante, según el estudio. Mientras las suscripciones son ofrecidas hasta por 16,2 operadores, en promedio, en los 12 cantones mejor evaluados; esta cantidad se reduce a menos de la mitad en el caso de los cantones emergentes (7,1), limitados (4,9) y deficientes (5,8).

Las conexiones a Internet fijo también caen, gradualmente, como proporción a la cantidad de viviendas por cantón.

Mientras existe un promedio de suscripciones del 101,6% respecto a cada vivienda en los 12 cantones de desempeño excepcional (tomando en cuenta que estos servicios también son contratados por empresas); el número cae a 76,1% en cantones de desempeño competente, a 49,7% en emergentes, a 40,4% en limitados y a solo 17% en deficientes.

Según Fernández, este es el sector en el que se evidencian mayores diferencias entre regiones del Área Metropolitana y la periferia.

El informe señala que “el despliegue de infraestructura de telecomunicaciones en los territorios con menor acceso es uno de los factores más determinantes para mejorar los niveles de competitividad en los municipios costarricenses”.

Otro punto señalado por el estudio es la educación. La publicación señala que un elevado número de personas adultas no concluyeron sus estudios de educación secundaria a nivel nacional. Sin embargo, también establece que el registro de personas con ese grado supera el 50% en los cantones de desempeño excepcional, en contraposición con los cantones de desempeño deficientes o limitados (30% y 35%, respectivamente).

En los cantones mejor evaluados también existen mejores indicadores relacionados con escolaridad y oferta educativa.

“Esto implica que una de las formas en las que un cantón puede obtener ventajas competitivas respecto a otros es precisamente mediante el impulso a la formación del talento humano; primero, mediante la adquisición de competencias básicas y, en un segundo momento, mediante la adquisición de habilidades técnicas y profesionales”, indica el informe.

En el caso de los cantones peor evaluados, también existen explicaciones relacionadas con acceso a servicios básicos como agua potable o electricidad, detalló Fernández.

El informe también muestra que existen retos que impiden crecer aún más a los cantones con niveles de desempeño excepcional o competente. Por ejemplo, menciona el costo de las tarifas eléctricas ofrecidas.

También está el efecto de la inseguridad o la congestión vial. Dos factores que incidieron especialmente para que San José no tuviera un desempeño “excepcional”, resaltó Fernández.

Las dos caras

El alcalde de Cartago, Mario Redondo, considera que existe una serie de factores que se han impulsado en su cantón para convertirlo en uno de los cinco mejor evaluados.

Señaló que la aplicación de mejoras regulatorias y trámites virtuales, un mejor manejo presupuestario, planes de competitividad y trabajo conjunto con el sector productivo han permitido al cantón potenciar su capacidad para generar empleos y atraer inversión.

Por el contrario, el alcalde de Talamanca, Rugeli Morales, afirmó que su cantón realiza esfuerzos en transparencia y otros sectores; pero encuentra decenas de barreras estructurales, potenciadas por la carencia de estrategias integrales y la estrechez fiscal del Estado.

“Aquí en el país tenemos dos Costa Ricas, una de ustedes, allá en San José, y otra de nosotros en las zonas rurales. Carecemos de una serie de servicios básicos y eso repercute en estos estudios; son muy diferentes las condiciones de un estudiante de San José con las de otro en Chiroles, acá en zona indígena”, subrayó.

Talamanca es el cantón peor evaluado de los 82 que incluye el índice y, según el jerarca municipal, es una prueba latente de las desigualdades en el país.

“No hay una planificación estructurada del Gobierno Central para los cantones en pobreza. Se conocen los datos y se dan los índices, pero los cantones no tienen las mismas oportunidades (...) internamente se hacen esfuerzos, pero solo tenemos visiones locales”, puntualizó.

Metodología

Para realizar su clasificación, el ICN analizó 25 dimensiones en total, relacionadas con el papel de las instituciones involucradas, la infraestructura, la adopción de tecnologías de información y comunicación (TICs), salud, habilidades y competencias, y mercados.

Andrés Fernández explicó que el estudio siguió pautas similares a las que aplica el Foro Económico Mundial para los mismos fines; aunque la aplicación debió de adaptarse a la disponibilidad de información en Costa Rica.

Una vez evaluados, los cantones se subdividieron según su desempeño en: excepcionales, competentes, emergentes, limitados o deficientes. Los cinco quintiles responden a tramos iguales desde el porcentaje más bajo registrado hasta el más alto.

Los cantones excepcionales, indica el informe, son aquellos con altos grados de madurez en todos los pilares; los competentes son aquellos que presentan puntuaciones elevadas en la mayoría de rubros; los emergentes los que cuentan con sobresalientes en una minoría de ramas; los limitados, los que muestran puntuaciones bajas generalmente; y los deficientes los que quedan todavía más rezagados.

Para este 2021 solo se contemplaron 82 de los 83 cantones nacionales, pues Monteverde recién se sumó como uno más a finales de setiembre pasado.

El Consejo de Promoción de la Competitividad es una iniciativa empresarial activa desde el 2011, con el objetivo de fomentar la productividad.

El ICN se desarrolló en alianza estratégica con el Conglomerado Financiero Banco Nacional, la compañía Coca-Cola y la Universidad Latina de Costa Rica.

La intención del CPC es que el índice pueda actualizarse anualmente a partir de este 2021, según explicó Mónica Segnini, presidenta de la entidad.

Tanto Segnini como Fernández coincidieron en que la evaluación y la visualización regional que permite el instrumento, tema por tema, puede ser esencial para la toma de decisiones por parte de los actores involucrados. Con estos insumos podrían focalizar sus esfuerzos y plantear soluciones de manera regional; más allá de esfuerzos esporádicos y desintegrados.

El detalle del índice se puede consultar en la página icn.cr, habilitado exclusivamente para ese fin.

Josué Alfaro

Josué Alfaro

Periodista de la sección de Economía y Política de El Financiero. Graduado de la carrera de Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo de la Universidad de Costa Rica.