Patricia Leitón. 31 marzo
El hierro se encuentra entre los productos que presentaban el mayor incremento en febrero del 2021 respecto al mismo mes del año anterior. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
El hierro se encuentra entre los productos que presentaban el mayor incremento en febrero del 2021 respecto al mismo mes del año anterior. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal

El incremento que están registrando los precios de los bienes manufacturados, como productos de plástico, hierro, acero y alimento para animales, entre otros, golpean los costos de producción de los empresarios, los cuales no siempre pueden trasladar dichos aumentos a los consumidores.

El alza se nota en la aceleración que muestra la variación interanual (de cada mes respecto al mismo mes del año anterior) del índice de precios al productor de la manufactura, el cual mide el cambio promedio en los precios de los bienes manufacturados en el país, en su primera etapa de venta.

Según explica el Banco Central, en su página web, los precios al productor, también llamados “precios en la puerta de la fábrica”, no incluyen los impuestos sobre los productos, ni los márgenes de transporte y tampoco los márgenes de comercio.

El Banco Central indicó, en su informe mensual de enero, que los precios de estos bienes han aumentado como resultado de la combinación del incremento en el tipo de cambio (4,9% de julio a diciembre del 2020) y de sus precios en el mercado internacional.

La información por producto muestra que algunos bienes manufacturados con incrementos mayores a 6% en los últimos 12 meses que terminaron en febrero son: productos de plástico, hierro, acero, pinturas, alimentos para animales, fertilizantes y productos de papel, entre otros.

Este índice se utiliza como indicador general de inflación de este mercado y para indexar precios y contratos.

Además, si los precios de los productos manufacturados en su primera etapa de venta aumentan, podría impactar también los precios al consumidor; no obstante, eso depende del tipo de mercado en el cual se desarrolla cada industria pues si es muy competitivo dificulta trasladar los aumentos al consumidor.

“Esos aumentos representan incrementos de costos para la producción local y particularmente tienen una incidencia negativa para aquellas que dirigen la mayor parte de su producción al mercado local, ya sus ingresos son principal o exclusivamente en colones”, comentó Pedro Morales, asesor en Política Industrial y PyMe de la Cámara de Industrias de Costa Rica.

Añadió que trasladar esos incrementos de costos a los precios de sus productos podría significar, para muchas empresas, una reducción en las cantidades vendidas y con ello una afectación sobre la producción.

“Por tanto, estamos frente a una situación que de continuar podría, por una parte incidir al alza sobre la inflación y por otra afectar la reactivación económica, que aunque lenta, se venía dando en los últimos meses, en sectores de actividad manufacturera del régimen definitivo”, añadió el asesor.

Impacto en precios al consumidor

El economista Manuel Zúñiga recordó que también en el mercado internacional, algunas materias primas para alimentos, como maíz, trigo y soja, también han subido de precio.

“Esto se explica en parte por una mayor demanda mundial de alimentos, por las medidas de confinamiento, haciendo que las familias se aprovisionen más en ciertos alimentos de dieta básica”, comentó.

Zúñiga consideró que el incremento en el índice de precios al productor de la manufactura, podría alejar un poco al índice de precios (IPC) al consumidor de la zona deflacionaria, pues el IPC interanual en febrero pasado se ubicó en 0,41%. Además, desde setiembre 2020, viene mostrando valores menores al 1%.

Por su parte, el economista Alberto Franco, opinó que hay otros factores que pesan sobre los precios al consumidor que hacen prever que, pese a estos aumentos, la inflación se mantendrá baja.

Franco argumentó que el exceso de capacidad ociosa en la economía va a seguir prevaleciendo como un factor que presiona a la baja los precios.

“El crecimiento económico y de la demanda previsto para este año y el próximo, continúa siendo muy modesto. La recuperación lenta del empleo y de las remuneraciones e ingresos, limitará la presión sobre los precios por el lado de la demanda”, explicó el economista.

“No obstante, el alza en el precio de ciertas materias primas y bienes intermedios importados debido a la mejora en el panorama de la demanda global, la evolución de las expectativas de inflación al consumidor, continúa sugiriendo que, los resultados de esta, se mantendrán a niveles bajos, estables, y probablemente cercanos al piso del rango objetivo del Banco Central”, añadió el economista. Dicho rango, para este año, es entre 2% y 4%.