Ricardo González. 11 noviembre, 2018

Durante décadas existió una práctica en nuestro medio, en cuanto a la utilización de sociedades mercantiles como forma de protegerse frente a deudas civiles, mercantiles, laborales y tributarias. El principio básico del derecho es que el patrimonio de una persona física responde en forma total por sus deudas.

Sin embargo, conforme al desarrollo histórico que han tenido las socie­dades mercantiles, este principio se vino a romper, hasta el punto de separar una parte del patrimonio de una persona para aportarlo a una sociedad y que lo que le suceda a esa sociedad en nada afecte al socio y a la vez lo que le suceda al socio en nada afecte a la sociedad.

De allí se derivó la consideración jurídica en cuanto a que existe independencia entre los patrimonios de los socios y el patrimonio de la sociedad; de modo que las propiedades, créditos y deudas de la persona jurídica no tienen relación directa con los de los socios y viceversa.

Las reformas legales de los últimos años y también la jurisprudencia generada en las diversas materias, han venido a cambiar el entorno jurídico de las relaciones de los socios con la sociedad y con los acreedores de ambos.

La tendencia actual, especialmente en materia tributaria, es que los administradores sean responsables, incluso a nivel personal, del pago de los impuestos que genera la actividad de las sociedades mercantiles, Y en algunos supuestos, también puede existir responsabilidad de los socios comunes frente a las deudas societarias, como es el caso del impuesto a las personas jurídicas y también la previsión de responsabilidad de los socios cuando la sociedad se encuentra disuelta y en proceso de liquidación.

Sumemos a esto un aumento en las cargas tributarias, la creación de nuevos impuestos y la aplicación del mecanismo de levantamiento del velo societario como forma de eliminar esa separación patrimonial entre la sociedad y sus socios. Y lo que faltaba, la inminente puesta en operación de una base de datos para conocer la identidad de los socios y beneficiarios finales de las sociedades, registro que será utilizado en materia tributaria.

¿Vale la pena hacer sociedades hoy en día? ¿Se “desnaturalizó” la sociedad anónima en Costa Rica? Seguiremos con este análisis en las próximas columnas.