María Fernanda Cisneros. 20 febrero

La industria de los servicios gana participación en la producción costarricense y continuará en crecimiento en los próximos años, mientras sectores más tradicionales como el agropecuario se acostumbran a moverse con menor dinamismo.

El crecimiento económico del 2017, aunque fue menor de lo esperado, fue liderado por las industrias de servicios y manufactura.

Este impulso que le dan los servicios a la economía no es un factor aislado.

La importancia relativa de este sector pasó de representar el 64% de la producción total, en el 2012, al 68% en el 2017, según datos del Banco Central.

Ese mayor dinamismo de los servicios cubre una amplia gama de actividades económicas, donde algunas pierden espacio y otras lo ganan.

A lo interno de la industria de servicios, las actividades inmobiliarias y el comercio perdieron participación relativa en el mismo periodo.

Sin embargo, en la otra acera, las actividades profesionales, científicas, técnicas, administrativas y de servicios de apoyo a empresas fueron las que más ganaron terreno. Le siguen los servicios de información y telecomunicaciones, así como los de enseñanza y actividades de la salud humana.

Según la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR), los servicios le han restado participación dentro del producto interno bruto (PIB) a actividades agropecuarias y manufactureras.

Esto no significa que la industria de servicios haya robado espacio a esas áreas productivas, sino que esas industrias han tenido un comportamiento menos dinámico y de recomposición a lo interno, explicó Francisco Gamboa, director ejecutivo de esta Cámara.

En el 2017, la producción nacional fue menor respecto al año previo (pasó de a 2,2% a 3,2%), pero el crecimiento obtenido se gestó en gran parte gracias a los servicios.

Destaca que una gran porción de los servicios no está gravada con el impuesto de ventas y por ello, según la Cámara de Industrias, la recaudación de impuestos se estancó en relación con el PIB.

"La trazabilidad del IVA (impuesto al valor agregado), unido a la implementación de la factura electrónica, posibilitará una mayor recaudación del impuesto sobre la renta, así como el cierre de portillos de elusión y evasión tributaria", afirmó Gamboa.

El desarrollo tecnológico ha favorecido este sector y por esto las telecomunicaciones e informaciones son las que han tenido mayor dinamismo, así como la tercerización de algunos servicios profesionales y técnicos.

Los servicios de información y comunicaciones crecieron 7,4% el año pasado, debido a la mayor demanda de la telefonía celular e Internet.

"El país ha robustecido la capacidad empresarial orientada a la atención de la demanda de no residentes y en los años recientes, las exportaciones de servicios no tradicionales han mostrado un desempeño por encima del crecimiento promedio de la economía nacional", afirmó Eduardo Prado, gerente del Banco Central.
En 2017, los servicios de información y comunicaciones crecieron 7,4%, debido a la mayor demanda de la telefonía celular e Internet. Fotografia: Graciela Solis
En 2017, los servicios de información y comunicaciones crecieron 7,4%, debido a la mayor demanda de la telefonía celular e Internet. Fotografia: Graciela Solis

Los servicios profesionales y de apoyo a empresas subieron 5,8%, por las consultorías en gestión financiera, recursos humanos, comercialización, publicidad y estudios de mercado.

Los financieros y seguros obtuvieron un dinamismo mucho menor al 15% del año previo debido al encarecimiento del crédito.

En contraparte, el sector agropecuario repuntó 3,8% y el de la construcción decreció 6,4%.

¿Qué ha permitido el crecimiento de esta industria? Eduardo Prado, del Banco Central, afirmó que la calidad del recurso humano, la estabilidad política y la favorable posición geográfica para la realización de negocios han beneficiado el establecimiento de empresas exportadoras de esta área.

Estos factores permitirán que este sector mantenga su crecimiento.

El Banco Central prevé que la economía de Costa Rica crecerá 3,6% en este 2018, nuevamente con un impulso de los servicios, y en menor medida, de la manufactura.

Mientras que sectores como las actividades financieras y de seguros crecerían 6,2%, el agro repuntaría 2,3%.

En términos de su competitividad y clima de negocios, el país se posiciona como un destino con condiciones "aceptables" para emprender actividad productivas. Se espera que esta dinámica propicie encadenamientos entre sectores y permita diversificar la producción y las exportaciones, así como una mayor apertura comercial y financiera, finalizó Prado.