
El reciente deterioro de las calificaciones de riesgo de Costa Rica ha tenido poco impacto en los precios de los bonos costarricenses colocados en el extranjero, porque el mercado ya venía anticipando estos anuncios.
Febrero trajo consigo el bajonazo de escalones en las notas de riesgo soberano por parte de las agencias Moody’s y Standard & Poor’s (S&P).
Ante este anuncio, surge la interrogante sobre cómo reaccionó el mercado y si la prima de riesgo por invertir en Costa Rica, sobre los bonos del Tesoro de Estados Unidos, sufrió cambios.
El análisis evidencia que el mercado ya venía descontando el efecto de los riesgos del país, que además retiene parte de su atractivo en comparación con otros emisores como Honduras y El Salvador.
Las calificaciones dadas por las agencias son relevantes, pues entre el 2012 y el 2015, el Ministerio de Hacienda emitió bonos de deuda por $4.000 millones en el mercado internacional y por los bonos colocados a lo interno.
La prima de riesgo o spread es el sobreprecio que paga un país para financiarse en los mercados internacionales en comparación con otros países. En este caso hace referencia a la diferencia entre la tasa de los títulos valores del Gobierno de Costa Rica y los bonos estadounidenses, considerados los más seguros del mercado.
Al detallar los resultados, por ejemplo, la prima de riesgo del bono costarricense que vence en 2025 se ubicó en 4,35% al 4 de marzo. Hace tres meses se hallaba en 4,37%.
Esto quiere decir que al menos en los últimos tres meses, los inversionistas no han demandado mayores rendimientos en los bonos costarricenses.
La reacción de los inversionistas se debe a que vienen descontando el efecto de las finanzas públicas sobre calificación de deuda soberana desde el 2015.
Los mercados se adelantan a los eventos y los inversionistas no requieren que se materialice una reducción de la calificación soberana para determinar que la situación fiscal genera un aumento en el riesgo de los bonos costarricenses.
En febrero, S&P degradó la calificación de riesgo de Costa Rica de BB a BB-, que mantuvo la perspectiva negativa. Menos de un mes atrás, Moody’s, otra calificadora, cambió la perspectiva del país a negativa.
Ambas compañías alertan sobre la situación fiscal del país por el crecimiento acelerado de la deuda pública.
A la vez, las calificadoras concuerdan en que la combinación del gasto y la ausencia de una reforma fiscal impiden romper con el debilitamiento de las finanzas públicas e incrementan la vulnerabilidad de Costa Rica ante los choques externos.

Los bonos costarricenses siguen siendo atractivos, pues pagan tasas altas, a pesar de no ser tan riesgosos como los emitidos por otros países como Honduras, que es una economía un poco menos desarrollada y diversificada, explicó Hernán Varela, jefe de estrategia de Aldesa.
Además, los bonos costarricenses podrían ser vistos como menos riesgosos en comparación con los bonos de naciones que han sufrido un deterioro en sus indicadores económicos por los precios de las materias primas, como Colombia, Brasil y Perú, dijo Freddy Quesada, gerente de INS Valores.
El rendimiento de los bonos ha disminuido para todos los países con títulos que vencen en diez años (Guatemala, Costa Rica, Panamá, Honduras y el Salvador). Esto implica que los precios han subido.
La explicación en cuanto a ese comportamiento, radica en una mayor demanda en los mercados internacionales.
El Salvador posee los precios más bajos (rendimiento más alto), mientras Panamá, los precios más altos (rendimiento más bajos), según Luis Diego Herrera, economista del Grupo Acobo.