
Costa Rica se mantiene en 2026 como el país de Centroamérica con el salario mínimo más alto, con $751 mensuales para trabajadores no calificados, seguida por Panamá con un promedio de $636,80 y Honduras con $530, según datos oficiales recopilados por Bloomberg Línea.
El monto costarricense corresponde al salario mínimo del sector privado para ocupación no calificada genérica y coloca al país en la primera posición regional.
En Panamá, la tasa más baja reglamentada es de $341,12 para pequeñas empresas del sector agropecuario, mientras la más alta alcanza $1.015,03 para mecánicos del sector aéreo. El promedio nacional se ubica en $636,80.
Honduras aparece en la tercera posición con un salario mínimo promedio de $530. Sin embargo, el ingreso presenta amplias diferencias según la rama económica y el tamaño de las empresas, con montos que van desde $343 hasta $683 mensuales.
Guatemala también mantiene un esquema diferenciado por sectores. El salario mínimo para trabajadores no vinculados a la agricultura alcanza $554 mensuales; en el sector agrícola se ubica en $527; y en actividades exportadoras y de maquila llega a $477.
En El Salvador, los salarios mínimos también dependen de la actividad productiva. Para labores como recolección de café, agropecuario y pesca, el monto es de $272,53, mientras que en industria, comercio y servicios asciende a $408,80.
Nicaragua registra el salario mínimo promedio más bajo entre los países centroamericanos incluidos en el reporte, con $241 mensuales. En ese país, los ingresos oscilan entre $161 en el sector agropecuario y $362 en construcción, establecimientos financieros y seguros.
Belice no figura en el reporte de Bloomberg Línea con datos actualizados de salario mínimo para 2026.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala en su Panorama Laboral 2025 que entre 2012 y 2025 el salario mínimo real creció entre 10% y 60% en la mayoría de países de América Latina. Además, en 11 de las 17 economías analizadas el salario mínimo real aumentó entre 2024 y 2025.
El organismo indica que, aunque persisten casos de estancamiento o deterioro, la mayor parte de los países ha logrado sostener o aumentar el valor real del salario mínimo, incluso en un contexto de bajo crecimiento económico.
