Ocho de cada 10 emprendedores en Costa Rica impulsan sus negocios para ganarse la vida ante la escasez de empleo, según reveló un reciente informe.
De acuerdo con el Informe Nacional: El emprendimiento en Costa Rica GEM 2025-2026, el 83,1% de las personas involucradas en emprendimientos tempranos señaló que emprende para ganarse la vida debido a la escasez de empleo. Esta razón es mencionada por el 88% de las mujeres y el 77% de los hombres.
El documento, presentado este 19 de agosto, caracteriza el panorama nacional como el de un ecosistema emprendedor activo, pero con debilidades persistentes.
Además, indica que en Costa Rica el 13,9% de la población adulta está involucrada en actividades emprendedoras en etapas tempranas (TEA), que incluyen iniciativas en proceso de puesta en marcha o nuevos negocios con hasta 42 meses de operación.
El informe fue elaborado en el marco del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), mediante un trabajo conjunto de la Cátedra de Innovación de la Universidad de Costa Rica (UCR) y la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR), con el apoyo del Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD).
Menos interés en emprender
El estudio identifica oportunidades para fortalecer la próxima generación de emprendimientos, a partir de un resultado que llama la atención: la intención de iniciar un negocio en los próximos tres años cayó de 44,9% en 2024 a 22,6% en 2025.
Además, el porcentaje de personas que, aun identificando oportunidades de negocio, no emprendería por miedo al fracaso aumentó de 36,1% en 2024 a 44,0% en 2025. Este fenómeno también se ha registrado en la mayoría de las economías a nivel internacional, según el comunicado de prensa.
El informe también presenta diferencias en la trayectoria emprendedora de hombres y mujeres.
En 2025, la participación femenina en la actividad emprendedora temprana alcanzó el 14,9%, frente al 13% registrado entre los hombres. Sin embargo, esta relación cambia al observar los negocios establecidos: la tasa alcanza el 8,2% entre los hombres y el 4,4% entre las mujeres.
El informe identifica, además, que la mayoría de la TEA se concentra en emprendimientos nacientes o en proceso de puesta en marcha. El perfil corresponde principalmente a negocios de pequeña escala.
Por otro lado, el 45,2% de los emprendimientos tempranos se concentra en comercio minorista, hoteles y restaurantes, seguido por los servicios de salud, educativos y sociales, con un 12,9%, y la manufactura.
“Los resultados muestran un mayor dinamismo emprendedor, pero se requiere de políticas y estrategias de apoyo específicas para fortalecer la transición a la estabilidad del negocio”, apuntó Arianna Tristán, subdirectora ejecutiva de la Cámara de Industrias.
Tristán también recomendó mejorar el acceso al financiamiento y a los servicios de apoyo, entre ellos el cuido y las redes de mentoría. A su criterio, estas medidas, junto con acciones para reducir las brechas, podrían contribuir a equilibrar la tasa de éxito de los emprendimientos tempranos desde una perspectiva de género.
Emprendimientos en Costa Rica con desafíos
El informe revela que en Costa Rica persisten retos relacionados con la educación emprendedora en etapas tempranas, la burocracia, la transferencia de investigación y desarrollo, la prioridad que las políticas públicas otorgan al emprendimiento y el acceso al financiamiento, entre otros.
El país obtuvo una calificación de 3,8 en el Índice de Contexto Emprendedor Nacional (NECI), lo que ubicó a Costa Rica en la posición 50 entre las 53 economías participantes.
De las 13 condiciones del entorno evaluadas por personas expertas, solo el acceso a infraestructura física y servicios alcanza un nivel considerado suficiente.
Los resultados también indican que el 74% de los emprendedores señaló que busca “marcar una diferencia en el mundo”.
Rafael Herrera, investigador de la UCR, señaló que es importante incorporar la educación emprendedora en los procesos de enseñanza primaria y secundaria, así como crear programas de formación técnica acordes con las necesidades de diversos grupos y tipos de emprendimiento.
Además, el investigador propuso extender la educación emprendedora a distintas carreras universitarias y establecer mecanismos para acompañar a los negocios hasta su etapa de consolidación en el mercado.
