
La proporción de los créditos en cobro judicial que reportan los bancos del país ha tendido a bajar, luego del aumento que experimentó durante los meses más críticos de la crisis económica.
El monto de los préstamos que se cobran por esta vía tendió al alza desde que se agudizó la crisis, en setiembre del 2008, y llegó a alcanzar un máximo de 2% respecto al crédito total, en mayo del 2010.
Después de ahí, dicha morosidad ha tendido a bajar, y aunque en los últimos dos meses registró un leve repunte, en marzo pasado era de 1,7% de la cartera.
Esta porción equivale a ¢7,4 billones (millones de millones) en préstamos que los bancos tratan de recuperar por la vía judicial, y que corresponden a propiedades que las personas y empresas perdieron por incumplimiento en los pagos.
El aumento que registró el indicador reflejó un incremento en la pérdida de propiedades durante la crisis. No fue posible conocer el número de remates ejecutados, aunque los banqueros consultados comentaron que esta es la última opción a la cual quieren llegar.
“Los bancos han estado en un proceso de apoyar a las empresas y familias que han tenido problemas transitorios para pagar sus deudas, así como en apoyar a los deudores cuyos proyectos eran viables pero que necesitaban reestructurar sus deudas”, señaló María Isabel Cortés, directora ejecutiva de la Asociación Bancaria Costarricense.
Ella añadió que el cobro judicial se usa en casos extremos porque también hay que salvaguardar los ahorros de los depositantes.
Bernardo Alfaro, subgerente general de Riesgo y Finanzas del Banco Nacional, comentó que los bancos evitan ejecutar judicialmente las deudas atrasadas.
Agregó que antes hacen gestiones de cobro administrativo, arreglos y adecuaciones de pago, pero muchas veces sólo queda apropiarse del bien en garantía para recuperar el capital o parte de este.
Añadió que, relacionado con la recuperación económica, el crédito directo muestra una tendencia creciente desde marzo del 2010, por lo que el peso relativo de los distintos rangos de morosidad disminuye.
Para Marco Garro, asesor económico de la Cámara de Bancos e Instituciones Financieras de Costa Rica, en la tendencia a la baja influye, también, la flexibilidad en la normativa durante la crisis “lo cual permitió que los bancos pudieran a su vez ayudar a los clientes ajustando plazos y tasas durante ese período” y las medidas propias del control de la calidad de cartera que tomaron las entidades financieras.