
Entre 2026 y 2027, Costa Rica sumará la apertura de 17 proyectos hoteleros, con una inversión estimada de $391,8 millones, según datos del Instituto Costarricense de Turismo (ICT).
Estos desarrollos aportarán 1.493 habitaciones y generarán 2.296 empleos directos, indicó la institución.
Guanacaste lidera la lista con 6 hoteles, seguida de Alajuela (5), Puntarenas (3), Heredia (2) y San José (1).
En cuanto a la distribución de habitaciones, Guanacaste concentra el 48,2% del total. Le siguen Alajuela (24,6%), Heredia (14,7%), Puntarenas (11,9%) y San José (0,6%).
A continuación, la lista de proyectos:
Las perspectivas
El ICT busca atraer inversiones hacia comunidades fuera de la Gran Área Metropolitana (GAM) para diversificar la oferta turística.
“El país, para seguir creciendo, debe poner los ojos en aquellas zonas donde el desarrollo de la infraestructura es incipiente. Creemos que la diversificación del producto turístico es la punta de lanza, de lo contrario estaríamos perdiendo competitividad”, señaló Gustavo Alvarado, director de Competitividad y Sostenibilidad Turística del ICT.
El funcionario también resaltó el nivel de las inversiones. “Nos enorgullece porque refleja el nivel de servicios de turismo que damos”, añadió.
Martí Jiménez, presidente de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur), afirmó que Costa Rica mantiene condiciones altamente atractivas para la inversión, como la estabilidad política, el posicionamiento internacional, una oferta diferenciada y una propuesta de valor alineada con tendencias globales como la sostenibilidad y el turismo de bienestar.
Por su parte, Lisette Acosta Álvarez, asesora en inversión y desarrollo de proyectos turísticos, consideró que el panorama para el 2026 es positivo, pero más exigente.
La especialista explicó que, a nivel global, el capital sigue interesado en turismo —especialmente en experiencias, bienestar y destinos naturales—, pero ahora es mucho más selectivo.
“Ya no basta con tener un buen destino; se requiere claridad en ejecución, coherencia en el concepto y certeza en los procesos. Costa Rica tiene una ventaja estructural clara: una marca país sólida, una propuesta diferenciada basada en sostenibilidad y una demanda internacional consistente”, aseguró Acosta.
Sin embargo, el reto está en la “capacidad de escalar con certeza”, es decir, de garantizar que los proyectos se ejecuten con previsibilidad, tiempos razonables y estándares institucionales.
A esto se suma la necesidad de reinventarse constantemente para mantener el liderazgo en tendencias globales, en un contexto donde la propuesta del país ya comienza a ser replicada por destinos competidores.
“Hoy el capital no está ausente; está cauteloso”, indicó Acosta.
Rodrigo Castro, exministro de Turismo, señaló que la inversión turística no sigue una trayectoria lineal año a año, sino que responde a ciclos de desarrollo de mediano y largo plazo.
“Es razonable anticipar un comportamiento moderado en 2026, con inversiones más asociadas a la continuidad o expansión de proyectos existentes que a un volumen elevado de nuevos desarrollos”, concluyó Castro.
