Cada vez más empresas enfrentan mayores trámites, regulaciones y costos para operar en distintos países. En medio de ese panorama, Costa Rica mejoró su posición en el Índice Global de Complejidad Corporativa 2026, elaborado por TMF Group, al ubicarse en el puesto 63 entre 81 economías analizadas.
Esto es una mejora frente al lugar 58 que ocupó en 2025 dentro de una clasificación que evalúa las dificultades regulatorias y administrativas para operar empresas. En este ranking, mientras más abajo se ubica un país, menor es la complejidad para hacer negocios.
El informe analizó 81 jurisdicciones que representan más del 90% de la economía mundial y tomó en cuenta factores relacionados con contabilidad, impuestos, recursos humanos, planilla y gestión legal de empresas.
Costa Rica figura entre las economías menos complejas de América Latina para hacer negocios, lejos de mercados como México, Brasil y Colombia, que aparecen entre las diez jurisdicciones más difíciles para operar en 2026.
El Índice Global de Complejidad Corporativa clasifica a los países según la carga regulatoria y administrativa que enfrentan las compañías multinacionales. En este estudio, los primeros lugares representan mercados más complejos, mientras que las posiciones más bajas reflejan entornos más simples para las empresas.
Grecia encabezó nuevamente la lista como la jurisdicción más compleja para hacer negocios. Le siguieron México, Brasil, Francia y Turquía. En contraste, Islas Caimán, Dinamarca y Jersey se posicionaron entre las economías menos complejas.
TMF Group explicó que el entorno empresarial global enfrenta mayores desafíos por el aumento de regulaciones, la fragmentación geopolítica y los costos de cumplimiento normativo. Además, señaló que muchas compañías están expandiendo operaciones fuera de Estados Unidos para diversificar riesgos y aprovechar nuevos acuerdos comerciales.
El estudio también concluyó que las empresas con estructuras más simples y procesos menos fragmentados tienen mayor capacidad para adaptarse a cambios económicos, regulatorios y tecnológicos, especialmente en un contexto marcado por la inteligencia artificial y la incertidumbre internacional.
“Los principales retos a los que se enfrentan las empresas son la fragmentación regulatoria, la rapidez del cambio normativo y la digitalización. Contar con tecnología eficiente es esencial para responder con agilidad a las exigencias normativas; de lo contrario, el endurecimiento regulatorio genera una carga operativa enorme. Automatizar procesos y centrarse en las excepciones, en lugar de revisar cada transacción, ayuda a gestionar los riesgos de forma más eficaz”, señaló la organización.
TMF Group indicó que el índice busca servir como referencia para que las organizaciones reduzcan riesgos de incumplimiento normativo y para que los gobiernos identifiquen oportunidades de simplificación burocrática.