
Costa Rica es el segundo país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con mayor tasa de desempleo juvenil, solo es superado por Chile.
En el país, más de un cuarto de la población (25,3%) juvenil no encuentra trabajo, pese a estar buscándolo activamente.
La cifra costarricense contrasta con el promedio de la OCDE, en donde solo un 10,8% de los jóvenes no encuentran empleo. Costa Rica no solo aparece en los primeros lugares, sino que se despega de la norma de la organización con una brecha superior a 14 puntos.
Chile tiene una tasa del 25,6 %; más abajo, están España (24,4%) e Italia (23,1%).
Los datos, según la OCDE, se encuentran actualizados a enero del 2026. La medición considera como población joven a las personas de entre 15 y 24 años.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), al IV trimestre del 2025, este grupo etario representa cerca del 13% de la población total del país.

Mujeres jóvenes
En Costa Rica, ser mujer joven incrementa de forma significativa la probabilidad de estar desempleada, incluso dentro de un mercado juvenil ya altamente excluyente.

El desempleo en el país para ellas supera el promedio y se sitúa en 25,6%, mientras que para los hombres se encuentra alrededor del 21%, según la OCDE.
Junto con Costa Rica, Colombia, Eslovenia y Turquía poseen las mayores brechas de género en esa temática
La diferencia se vuelve más clara al compararla con economías avanzadas del bloque. En Japón, por ejemplo, el desempleo juvenil entre mujeres se ubicó en apenas 3,5%, una brecha de más de 20 puntos porcentuales frente a Costa Rica.
El dato confirma que el problema del desempleo juvenil en Costa Rica no solo es elevado en términos generales, sino que afecta de forma desproporcionada a las mujeres jóvenes.
Un informe de la OCDE sobre Costa Rica, publicado en marzo del 2025, explicaba que la tasa de empleo juvenil cayó de forma significativa, con una disminución de 39 puntos porcentuales en el sector informal desde la pandemia.
Sin embargo, esta baja no es compensada por un incremento proporcional en el empleo formal, ni hay datos suficientes para determinar si se equilibra con un aumento en la matrícula de programas educativos.
“La participación en la fuerza laboral se redujo significativamente tras la pandemia, en especial entre los jóvenes y las mujeres. (...) La reducción de la participación laboral de los hombres es más evidente en los jóvenes y los trabajadores mayores. En el caso de las mujeres, la disminución se distribuye en todos los grupos etarios”, se indica en el estudio. El órgano agregó que un factor clave en la decisión de las mujeres de dejar de buscar trabajo son las responsabilidades del hogar.
Según dijo en ese momento a La Nación Luis Vargas, economista e investigador del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas (IICE), la mejora en la tasa de desempleo refleja, en efecto, una recomposición del mercado laboral en Costa Rica y no necesariamente una mayor tasa de empleo.
“La mejora en el desempleo que hemos observado no se explica por incrementos en la ocupación de los distintos grupos de población, sino más bien en gran medida por la salida de personas del mercado laboral; específicamente, grupos como las mujeres y como las personas jóvenes que, al no encontrar oportunidades, al cansarse de realizar búsquedas de empleo, deciden salir de la población económicamente activa”, recalcó Vargas en ese momento.
Ninis
Según la medición del INEC para el IV trimestre de 2025, el 20% de la población joven de entre 15 y 24 años no estudia ni trabaja (ninis). Del total de jóvenes, el 51% se dedica exclusivamente al estudio, el 22% solo trabaja y un 7% combina ambas actividades.

Dentro del grupo que no estudia ni trabaja, el INEC distingue situaciones distintas. Un 27% forma parte de la fuerza de trabajo y se encuentra desempleado, es decir, busca activamente empleo sin lograr insertarse; esto es una proporción similar a la tasa de desempleo juvenil reportada por la OCDE.
El restante grupo de jóvenes que no estudia ni trabaja se encuentra fuera de la fuerza de trabajo: un 19% tiene obligaciones familiares, mientras que el 55% no reporta responsabilidades de ese tipo, pero tampoco busca empleo activamente, por lo que no es contabilizado como desempleado en las mediciones oficiales.
