Consumo

¡Los de atrás vienen empujando! Filas para entrar a una tienda o ingresar a la población ocupada

Detestamos las filas. Las evitamos o tratamos de que la espera en ellas sea lo más llevadera posible, pero son necesarias, muy estudiadas, se vuelven noticia y hasta hitos históricos

Por qué hacer fila para entrar de primero a una tienda de ropa si total, al día siguiente de su inauguración, y por las próximas semanas, es muy probable que el establecimiento permanezca en su sitio y el surtido de prendas también. Por qué hacerlo cuando transitamos aceleradamente por la carretera del comercio electrónico, donde con solo un clic podemos tener casi cualquier cosa en la puerta de nuestra casa. Me pongo más realista: por qué una larga fila para comprar prendas fast fashion en medio de un periodo de desaceleración económica; por qué esa fila es noticia...

La apertura de la primera tienda H&M de Costa Rica, el fin de semana pasado, estuvo entre nuestras informaciones más leídas y comentadas. Se trata de una marca reconocida, hay inversión y se crearon nuevos empleos. También el evento congregó a cientos de personas horas antes de que las puertas del local abriera. ¿Valió la pena la fila? Quienes la hicieron lo sabrán, pero si de algo estoy seguro es que las filas son algo muy serio, incluso si es para comprar una camisa: la identificación con una marca, el sentido de pertenencia alrededor del consumo y hasta la curiosidad juegan a favor del mercadeo.

Pero en el fondo, detestamos las filas. Las evitamos o tratamos de que la espera en ellas sea lo más llevadera posible: cuando elegimos en el supermercado en cuál caja pagar o cuando nos acercamos a la estación del peaje, nos formamos en la cola que creemos avanzará más rápido, luego vemos con frustración que la de al lado camina mejor. Las filas son noticia, tanto si se arman en un hospital de la Caja, en el aeropuerto o en una tienda. Hay filas que adquieren un valor simbólico, incluso histórico, como las que hicieron los rusos en las afueras de McDonlad’s, en 1990, cuando la cadena de hamburguesas llegó al país: era el fin de la Cortina de Hierro. Luego, 32 años más tarde, hubo de nuevo fila en McDonald’s cuando la cadena anunció su salida del país debido al conflicto entre Rusia y Ucrania.

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