Marvin Barquero. 13 agosto
Los negocios acuden a promociones para atraer a los clientes para el Día de la Madre, pero se estima que este año las ventas de la época caerán cerca del 60% respeto al año pasado. Esta imagen es de la Avenida del Comercio de Cartago. Foto: Rafael Pacheco
Los negocios acuden a promociones para atraer a los clientes para el Día de la Madre, pero se estima que este año las ventas de la época caerán cerca del 60% respeto al año pasado. Esta imagen es de la Avenida del Comercio de Cartago. Foto: Rafael Pacheco

Las ventas atribuidas al Día de la Madre, la tercera fecha comercial más importante del año, caerán este 2020 en cifras cercanas al 60% respecto a las del 2019, de acuerdo con los datos de la Cámara de Comercio de Costa Rica (CCCR).

Alonso Elizondo, director ejecutivo de la CCCR, dijo que el estudio posterior al Día de la Madre del año pasado arrojó ventas atribuidas a la fecha por un total de ¢38.000 millones. Para este 2020, se estima un total de colocaciones de ¢16.000 millones, con base en lo observado hasta ahora.

Señaló que se está dando el fenómeno de que los consumidores tienen un tiempo de estancia muy bajo en los negocios. Esto significa, explicó, que la gente llega decidida, adquiere los artículos y sale de inmediato.

Dicho comportamiento es más visible en los centros comerciales. De esa manera, el consumidor no hace un recorrido por el complejo ni consume alguna otra cosa, particularmente alimentos preparados, según la CCCR.

Debido a ese fenómeno, la afluencia de público presenta todavía una mayor caída. Los datos recopilados por la Cámara indican que en algunos lugares esta variable está entre el 30% y el 40% respecto al año pasado.

El Grupo CECO, asociación que agrupa a los centros comerciales Lincoln Plaza, Multiplaza Curridabat, Multiplaza Escazú, Multicentro Desamparados, Paseo de las Flores, Paseo Metrópoli, City Mall Alajuela, Mall San Pedro, Oxígeno y Terramall, calcula que el flujo de clientes es de 60% respecto al año pasado, tomando en cuenta que los primeros ocho días de agosto fueron relativamente buenos.

Julieta Bonilla, vocera del Grupo Ceco, prefirió no analizar cifras relacionadas a ventas, pues dijo que la fecha comercial aún no ha terminado.

Los centros comerciales afiliados al grupo, añadió, tuvieron esperanzas de una buena época por la mejoría en la visitación a partir de 1.° de agosto, con las nuevas regulaciones sanitarias.

Empero, a partir del domingo 9 de agosto, se percibió una muy fuerte reducción en la cantidad de público, enfatizó. Aseguró que el modelo de restricción vehicular aplicado en la segunda fase de medidas de agosto está causando gran perjuicio al comercio.

Ana Laura Rojas, gerente de Mercadeo de Portafolio Inmobiliario (dueño y administrador de los centros comerciales Lincoln Plaza, Avenida Escazú, Escazú Village, Terrazas Lindora, Plaza Bratsi, Mango Plaza y Real Cariari), expreso que la primera semana de agosto, con la apertura de medidas, la afluencia subió.

Empero, la aplicación, de nuevo, de las restricciones vehiculares, afectó el flujo. “Durante esta semana de cierre la visitación ha sido baja, ya que al no poder circular en vehículo, es prácticamente imposible tener una buena afluencia de personas”, detalló Rojas.

Operación muy cara

La apertura de los comercios de 9 a. m. a 8:30 p. m. está resultando en gastos muy onerosos en relación con el volumen de visitación, afirmó la representante del Grupo Ceco.

Esa situación implica gastos en personal, electricidad y otros servicios, lo cual se convierte en una carga fuerte para la operación de los negocios.

Bonilla resaltó el hecho de que los dejaran operar, pero se quejó del duro impacto de la restricción vehicular sanitaria. El impedimento para trasladarse entre zonas amarillas y naranja golpea las ventas, enfatizó.

“(La situación está) mal en general. Hay un tráfico muy reducido por la restricción vehicular. El comercio se ha visto muy afectado y tenía muchas esperanzas de empezar otra vez, a ver si recuperaba lo perdido en seis meses, pero en estas condiciones es muy difícil vender”, aseguró Bonilla.

Para Elizondo, el impacto pudo ser peor, como el sufrido por el comercio con el Día del Padre, en junio , cuando se establecieron medidas restrictivas dos días antes, pese a que los empresarios se habían preparado con mercancías, personal y otros aspectos.

En aquella fecha comercial, las pérdidas alcanzaron los ¢30.000 millones, por el aumento intempestivo de las medidas sanitarias, recordó Elizondo.

Rolando Rodríguez, gerente general del Centro Comercial Metrópoli, informó de que al estar este complejo en Cartago, un cantón con alerta amarilla, se ha visto un incremento en la visitación. Para el fin de semana largo, expresó, tienen una gran expectativa.

Marta Martín, propietaria de MOI, respondió que las ventas cayeron 60%. Esto se debe, dijo, a la “poquísima oportunidad que hemos tenido de abrir nuestros negocios para vender, unido a las restricciones vehiculares”.

Añadió que acuden a ventas por catálogo y digitales, mediante las cuales promueven promociones con canastas y conjuntos de productos que se pueden promover en sus publicaciones en las redes sociales.