
Los precios internacionales del petróleo están reaccionando hacia el alza por el conflicto geopolítico en Medio Oriente, que se agravó durante este fin de semana. Este lunes, el precio de referencia para Costa Rica, el WTI que se cotiza en la Bolsa de Nueva York, superó los $71 por barril.
Durante enero, el precio promedio del West Texas Intermediate (WTI) fue de $60,26 de acuerdo con las estimaciones de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope).
¿Qué esperar de los efectos para Costa Rica? La Nación conversó con funcionarios del sector energético y analistas, quienes plantean varios escenarios y efectos. El alza continúa, entre abril y mayo próximo, se trasladaría a los consumidores costarricenses.
El principal aspecto que empuja el alza es el riesgo en la estabilidad del suministro global por el tránsito en el estrecho de Ormutz, donde se mueve el 20% del petróleo mundial.
Eric Bogantes, jerarca de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep), explicó que la mayoría del petróleo costarricense se compra en la costa del Golfo de México a empresas norteamericanas y prácticamente no se recibe petróleo de países ubicados en el Golfo Pérsico y muy pocas veces de países africanos.
“Dependeremos de los efectos que se puedan tener en el mercado internacional, y debemos observar especialmente del precio del petróleo intermedio del oeste de Texas (WTI)”, apuntó Bogantes.
Acerca de la proximidad de los efectos en Costa Rica, Bogantes indicó que de continuar la tendencia alcista en el valor del crudo, en abril se podrían percibir efectos leves y recientes, y para mayo el efecto completo.
Por su parte, Karla Montero, presidenta de Recope, consideró que lo que ocurra en el estrecho de Ormutz puede incidir en los precios de los combustibles, incluso en Costa Rica.
El estrecho de Ormutz se ubica entre las costas de Irán y Omán, es el único paso de agua entre el Golfo Pérsico y el océano Índico.
La funcionaria dijo, por medio de un video enviado los medios, que por este sitio transitan unos 20 millones de barriles diarios de petróleo y sus derivados, el 20% del consumo mundial y más del 25% del comercio marítimo mundial del crudo.
Montero estimó que la duración del alza dependerá del desarrollo de la disrupción, la capacidad de los productores para compensar la reducción de la oferta y del uso de los inventarios.
Otro aspecto que destacó es el incremento en los seguros del transporte y la logística.
“Recordemos que Costa Rica importa la totalidad de los combustibles que consume, principalmente de los Estados Unidos, sin embargo cuando los mercados internacionales perciben riesgos en una ruta tan importante para el consumo mundial, aumenta la incertidumbre. Ese efecto puede trasladarse posteriormente a los ajustes ordinarios de precios que contempla el sistema nacional”, aseguró la jerarca.
No se avisora desabastecimiento
Fernando Barrantes, presidente de la Cámara de Empresarios del Combustible, explicó que para Costa Rica no existe un problema de desabastecimiento, “el suministro nacional se mantiene con total normalidad”, destacó.
Sin embargo, Barrantes estimó que si los precios internacionales del crudo y de los productos refinados se mantinene elevados durante un período sostenido, podrían reflejarse en los ajustes regulatorios de la autoridad competente.
Alejandro Muñoz, expresidente de Recope, indicó que el nerviosismo en los mercados internacionales pueda generar un alza en el precio de los combustibles, que a su juicio se definirá del seguimiento que brinden Recope y Aresep.
“Aunque Costa Rica importa de la Costa del Golfo de los EE.UU. no escapa a que el alza que se pueda dar en esos mercados impacte las importaciones. Sí hay un incremento, también viene para nosotros, probablemente habrán ajustes si esto se complica más de la cuenta”, expuso Muñoz.
José Miguel Masís, consultor independiente del sector gasolinero, planteó que en el caso de Costa Rica, el impacto no se manifestaría por la vía del abastecimiento físico, ya que el país importa principalmente productos terminados desde el Golfo de México mediante licitaciones periódicas administradas por Recope.
Masís señaló que el sistema nacional de fijación tarifaria reconoce el costo real de adquisición de los combustibles, ajustado por el tipo de cambio. En consecuencia, un aumento sostenido en los precios internacionales terminaría irremediablemente trasladándose al consumidor local.
“Bajo las condiciones actuales del mercado y del esquema de fijación vigente, el escenario más probable para los próximos meses es de aumentos importantes en los precios de los combustibles en Costa Rica, aunque de forma gradual", dijo Masís.
Otros efectos
El politólogo Juan Carlos Pérez Herra planteó que un aumento prolongado del precio del petróleo puede revivir la preocupación por el repunte de la inflación en las economías avanzadas y con ello llevar a un posible incremento en las tasas de interés. Lo que impactaría la economía mundial incluido Costa Rica.
Por otro lado, podría perjudicar a las empresas que dependen del petróleo, especialmente las aerolíneas, lo que tendría incidencia directa en el turismo.
Pérez refirió que si la Admnistración Trump logra el objetivo declarado de impulsar un cambio de régimen en Irán, se podría pensar en un aumento de las exportaciones iraníes de petróleo y una mayor estabilidad geopolítica, lo que finalmente abarataría el crudo.
Dennis Howell, exjerarca de la Aresep, explicó que hay efectos inmediatos de carácter especulativo: si se avisora que el conflicto va a restringir la oferta, los consumidores de petróleo tratarán de adelantar contratos a futuro, especialmente con los proveedores de fuera de la región.
Howell dijo que dependerá de qué tanto afecte el tránsito de petróleo por el estrecho de Estrecho de Ortmuz. “He visto analistas que especulan con precios del petróleo de hasta $120. Estos tres días siguientes son clave para medir la capacidad de reacción verdadera de Irán”, apuntó.
La Cámara de Comercio Exterior (Crecex), por medio de un comunicado, indicó este lunes que a pesar de que Costa Rica no depende directamente de rutas comerciales por el Golfo Pérsico, sí es altamente sensible a variaciones en precios internacionales de energía y fletes, debido a su condición de economía abierta y netamente importadora de combustibles.
Por lo anterior, la gremial consideró varios efectos, entre los que señaló la presión sobre combustibles y costos internos; incremento en fletes y recargos marítimos; impacto en sectores productivos como la manufactura, agroindustria, construcción y sectores intensivos en energía o logística que podrían enfrentar mayores costos en insumos; y mayor volatilidad e incertidumbre en cadenas globales.
El economista José Luis Arce, consideró que es pronto para poder determinar la magnitud de los efectos, pero dependerá, sin duda de la duración y la intensidad del shock negativo asociado con los precios de las materias primas y en especial el petróleo.
Arce planteó que la percepción generalizada es que el conflicto podría extenderse durante varias semanas y tornarse más complejo, lo que podría significar un periodo relativamente prolongado de precios de hidrocarburos que se mantendrían entre los $80 y $100 por barril en caso que el conflicto aumente.
