Economía

Columna Clave Fiscal: Dos leyes para revivir sociedades

En los días finales de su gestión, las diputadas y diputados de la legislatura anterior aprobaron no una, sino dos leyes para resolver el problemas de las sociedades disueltas por morosidad

Ricardo González, abogado y columnista, analiza los incrementos patrimoniales no justificados, destacando las obligaciones tributarias de los contribuyentes en su columna para La Nación.
Ricardo González, abogado y columnista de La Nación, explica los aspectos legales de los incrementos patrimoniales no justificados y las implicaciones fiscales relacionadas con el impuesto sobre la renta.

Difícilmente encontraremos una normativa que haya tenido un camino tan accidentado y tortuoso como el de la Ley de Impuesto a las Personas Jurídicas, sus reformas y derivaciones.

Cabe recordar que hubo una primera legislación (ley No. 9024 de diciembre 2011) que fue anulada en varios de sus artículos (Voto 1241- 2015 de la Sala Constitucional); y luego una segunda (ley No. 9428 de marzo 2017), que contiene básicamente los mismos errores que la primera en cuanto a los conceptos jurídicos de disolución, liquidación y desinscripción de las sociedades mercantiles.

Ambas leyes incluyeron igual sanción para las empresas que no cancelaron el impuesto a las personas jurídicas por tres años consecutivos, pues el Registro las disolvió y por mandato legal canceló su inscripción registral. Esas sociedades quedaron sin representación legal y con serios problemas para recuperar sus bienes muebles, inmuebles e incluso dineros en cuentas bancarias. Urgía entonces brindar una salida legal que permitiese la recuperación de activos e incluso la reactivación de las empresas disueltas.

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