
El Banco Mundial elevó, este martes 13 de enero, su previsión de crecimiento global para 2026, pero advirtió sobre una disparidad cada vez mayor en los niveles de vida en el mundo, junto con un enfriamiento del comercio y la demanda.
Según su informe de perspectivas económicas globales actualizado, el banco prevé un crecimiento del producto interno bruto (PIB) mundial del 2,6% este año.
La cifra es 0,2 puntos porcentuales superior a lo proyectado en junio.
Pero la tasa aún supone una desaceleración respecto al ritmo del 2,7% observado en 2025, y el Banco Mundial advierte que la década de 2020 “va camino de ser la más débil para el crecimiento global desde la de 1960”.
La economía mundial ha sido más resiliente de lo esperado durante el último año, señaló el informe, pese a una “escalada histórica de las tensiones comerciales y la incertidumbre de las políticas” económicas.
Poco después de asumir el poder, hace un año, el presidente Donald Trump anunció aranceles generalizados sobre los socios comerciales de Estados Unidos, lo que perturbó las cadenas de suministro y aumentó la incertidumbre económica.
Numerosas empresas estadounidenses incrementaron las importaciones antes de la entrada en vigor de los nuevos gravámenes, y paralelamente hubo un auge de inversiones relacionadas con la inteligencia artificial, añadió el BM.
Ahora se espera que el crecimiento del comercio global “se desacelere marcadamente en 2026, a medida que se desvanece el acopio [de reservas] y se intensifica el impacto de las medidas arancelarias”, señaló el Banco Mundial.
A medida que los países se ajusten y la incertidumbre de las políticas disminuya, el BM anticipa que el crecimiento del comercio volverá a afianzarse en 2027.
Sin embargo, el flojo ritmo de crecimiento está ampliando la brecha en los niveles de vida a nivel global.
Además, “en los próximos años, la economía mundial está destinada a crecer más lentamente que en la tormentosa década de 1990, mientras se carga con niveles récord de deuda pública y privada”, advirtió el economista jefe del Banco Mundial, Indermit Gill.
“Para evitar el estancamiento y el desempleo, los gobiernos de las economías emergentes y avanzadas deben liberalizar agresivamente la inversión privada y el comercio, contener el gasto público e invertir en nuevas tecnologías y educación”, afirmó.
